La iniciativa cumple cinco años de colaboración con el Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia y busca informar sobre el cuidado temporal de niños, niñas y adolescentes.
• Cerca de 80 estudiantes de la UdeC participan en la Campaña Familias de Acogida 2026, que cumple cinco años de colaboración con el Servicio de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia.
• El voluntariado busca informar sobre el cuidado temporal de niños, niñas y adolescentes y resolver dudas de quienes consideran convertirse en familias de acogida.
• Desde 2022, la iniciativa ha capacitado a más de 700 estudiantes y sumado a más de 300 participantes en terreno, con mil horas de voluntariado.
Alrededor de 80 estudiantes de la Universidad de Concepción participan en la Campaña Familias de Acogida 2026, que cumple cinco años de trabajo colaborativo con el Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia. La iniciativa contempla la capacitación de voluntarios para promover el programa de familias de acogida en el Biobío.
A través de actividades de difusión en los campus, los voluntarios informan y resuelven dudas de quienes consideran convertirse en familias de acogida, una alternativa de cuidado temporal para niños y niñas que requieren protección mientras se define su situación familiar.
El director subrogante del servicio en el Biobío, Elías Ramos, destacó el aporte de los estudiantes, especialmente en el marco del plan Crecer en Familia, que busca avanzar en evitar progresivamente la internación de menores de cuatro años para que puedan crecer en un entorno familiar y no en residencias.
“Para que, en vez de estar en residencias, puedan estar con familias. Necesitamos cada día más familias”, señaló.
El voluntariado se desarrolla en los tres campus de la Universidad, en Concepción, Chillán y Los Ángeles. Sus integrantes realizan actividades de difusión para acercar el programa a potenciales familias de acogida y explicar las características del proceso.

Foto: Carolina Echagüe
Uno de los principales obstáculos para sumar nuevas familias son los temores asociados al vínculo que se genera con los niños y a la separación cuando termina el acogimiento.
Juan José Salas, estudiante de Ingeniería Civil de Minas y voluntario del programa hace tres años, explicó que una de las inquietudes más frecuentes es el impacto emocional que puede tener el término de esta etapa.
“Siempre piensan en que me van a quitar al niño, me voy a apegar y luego me voy a alejar de él, yo voy a quedar mal, el niño va a quedar mal”, relató sobre las preocupaciones que ha escuchado durante las actividades de difusión. Sin embargo, para Salas lo importante es que los niños puedan recibir el cuidado y el afecto que necesitan.
Salas también destacó que la experiencia ha contribuido a su formación universitaria, especialmente en el desarrollo de habilidades de comunicación y en la capacidad de transmitir información a personas con distintas inquietudes.
El director de Vinculación Social de la UdeC, Claudio Roa, señaló que el programa funciona desde 2022 y forma parte de las actividades de vinculación de la casa de estudios.
“Este año hay alrededor de 80 voluntarios y voluntarias que están siendo capacitadas al respecto, principalmente para contestar todas las inquietudes que tengan las familias que quieran ser familias de acogida. Para que entiendan el proceso completo, que es lo más importante de todo”, apuntó Roa.
Beatriz Cid Aguayo, académica de Ciencias Sociales de la UdeC, se encuentra en proceso de preparación para convertirse en madre de acogida. Desde su experiencia, destacó la importancia de mantener la difusión para que las personas puedan resolver sus dudas antes de tomar una decisión.
La académica explicó que su decisión fue resultado de varios años de reflexión y que el proceso involucra a toda la familia.
Cid también llamó a superar la idea de que el acogimiento está destinado exclusivamente a bebés. Según explicó, niños y adolescentes de distintas edades pueden necesitar un entorno familiar, incluidos jóvenes de 16 y 17 años que requieren apoyo para continuar sus estudios y prepararse para la educación superior.
Por su parte, el director subrogante del Servicio de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia, Elías Ramos, indicó que “cinco años se cumplen de este maravilloso voluntariado que nos permite, a través de cada voluntario, levantar la captación y difusión de este programa que permite que cada niño pueda vivir en familia”.
Además, Ramos destacó que el sistema ha incorporado cambios en la forma de acompañar la llegada de los niños a las familias y el término del acogimiento. Entre ellos, mencionó el tránsito respetuoso, que considera la posibilidad de mantener vínculos con quienes estuvieron a cargo de su cuidado.
Agregó que la nueva ley de adopción, cuya entrada en vigencia proyectó para mediados del próximo año, contempla reducir los tiempos de los procesos de intervención de 18 meses o más a 12 meses, especialmente cuando ya existe susceptibilidad de adopción.
Desde 2022, el programa ha capacitado a más de 700 estudiantes y sumado a más de 300 participantes en terreno, con mil horas de voluntariado.