Denis Kuznetsov tiene 26 años y, a los 19, tomó una decisión que cambiaría su vida: salir a recorrer el mundo. Y, así lo hizo, nada menos que desde Rusia. Sin embargo, el alto costo económico de su sueño parecía un obstáculo insuperable. La solución llegó al descubrir a un grupo de viajeros rusos que utilizaban una estrategia alternativa: el hitchhiking, conocido en nuestro país como “hacer dedo”.
Desde entonces, esta ha sido su forma de vida. Su estrategia es clara: todo trayecto que no realiza por aire, lo hace gracias a la solidaridad de conductores que encuentra en el camino. Esta ayuda desinteresada no solo le ha permitido trasladarse, sino también alojarse en hogares de lugareños, convirtiendo el viaje en una experiencia humana compartida.
Su periplo por América comenzó tras su paso por Beijing, Qatar y Sao Paulo. Desde Brasil, inició un recorrido por Argentina, bordeando la costa hasta ingresar a Chile por la Patagonia. Un territorio que, según confiesa, le evoca recuerdos profundos de su tierra natal. Denis proviene de Sosnoviy -cuyo nombre significa “bosque de pinos”-, una pequeña aldea rusa ubicada cerca de los límites con Kirguistán. Lugares como Coyhaique y Chile Chico se han convertido en sus favoritos, precisamente por esa similitud paisajística que guarda con las postales de su infancia.
A través de su cámara Nikon D5200 y su celular, Denis captura la esencia de cada paraje que visita. Estas fotografías no solo las comparte en su cuenta de Instagram, donde registra su travesía, sino que también las imprime, llevando consigo retazos físicos de su camino.
Actualmente se encuentra en la capital del Biobío: Concepción. No obstante, este no es el fin de su travesía. Su hoja de ruta ahora apunta hacia el norte. Tras pasar por Santiago y Valparaíso, planea llegar al extremo norte de Chile, para luego cruzar hacia Argentina, transitar por Paraguay y regresar a Brasil. El objetivo final es alcanzar Beijing, desde donde espera emprender nuevamente el vuelo hacia un nuevo destino, continuando una búsqueda que comenzó hace más de una década, cuando apenas tenía 12 años.