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Valentina Ruiz, fundadora del refugio “Patitas sin Hogar”: “No basta sólo con querer a los animales”

“Ésta ha sido una de las mejores experiencias de vida. Ver cómo sus caras de pena van cambiando por alegría, ver cómo vuelven a confiar después de una vida de maltrato, es muy enriquecedor”.

Por: Mauro Álvarez | 26 de Mayo 2019
Fotografía: Lukas Jara M.

Si bien Valentina Ruiz Cisternas desde pequeña sintió un vínculo muy fuerte por los animales, fue en 2014, en tiempos en que cursaba la carrera de Relaciones Públicas, cuando descubrió su verdadera vocación. Y todo se desencadenó cuando quedó a su cuidado una perrita poodle que había quedado inválida producto de los maltratos de sus dueños. Ella la adoptó sin dudarlo y sin avisarle a sus padres, decisión que cambió su vida y la incitó a fundar el refugio “Patitas sin Hogar”.

Esta organización, sin fines de lucro, funciona en un terreno de Chiguayante, y actualmente involucra a toda su familia y voluntarios, quienes en sistema de turnos, alimentan y limpian los corrales donde los perros sin hogar, viven de forma temporal antes de ser dados en adopción.

“Nosotros funcionamos gracias a la colaboración económica de algunos amigos, que nos han ayudado con la alimentación, cuidados veterinarios y turnos. Generalmente, trabajamos con 15 perros residentes, en constante rotación, ya que se van en adopción en promedio cinco al mes”, explicó.

Sobre cómo logra darlos en adopción, Valentina comentó que “esto se logra a través de un proceso novedoso que busca darle personalidad a cada perrito para atraer al adoptante idóneo, contando sus historias en primera persona a través de Facebook que se ajuste a las necesidades reales de cada uno de ellos”, detalla.

Así lo destacan sus amigos y voluntarios quienes dan cuenta del compromiso de su gestión, ya que tiene un talento especial para interpretar a sus queridos “amigos perrunos”, dándoles voz desde su corazón.

Por el refugio han pasado alrededor de 400 animales, muchos de ellos enfermos y que gracias a los cuidados y tratamientos de veterinarios, que muchas veces los atienden ad honorem, han logrado recuperarse y se les ha encontrado un hogar, previa entrevista y visita a los futuros adoptantes. “Lo mejor es ver su proceso de rehabilitación y como los perritos comparten agradecidos con nosotros, en un trabajo de apoyo para que vuelvan a confiar tras una vida de maltrato”, señaló.

Valentina reconoce que aún falta mucho para que la gente entienda que los animales deben respetarse, pero asume que las políticas públicas en favor de sus derechos han contribuido para que esta realidad vaya cambiando, lo que ha hecho que su trabajo cada día sea más respetado y valorado por la sociedad. “Esta es una de las mejores experiencias de vida, ver cómo sus caras de pena van cambiando por alegría, es muy enriquecedor”.

Sobre la tenencia responsable de mascotas, la directora del Refugio Patitas sin Hogar, recalca que no basta con querer a los perros, sino que se les deben entregar todas las condiciones para que ellos estén tranquilos, ya que, por ejemplo, un espacio pequeño podría generar estrés en los canes y con ello, un posible ataque a otros animales o a un humano. “No sólo deben ponerle las vacunas y antiparasitario, tienen que sacarlos a pasear y darles espacio necesario”, enfatiza.

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