Ciudad

Madre Marisa Zamora, Casa del Migrante: “Los extranjeros sólo buscan oportunidades”

Por: Mauro Álvarez | 26 de Mayo 2019
Fotografía: Carolina Echagüe M.

Proveniente de Perú, lleva cuatro años a cargo de la Casa del Migrante, residencia ubicada en calle Salas 193, que acoge a mujeres extranjeras que llegan a Concepción.

“Esta nueva realidad” como ella llama a la cantidad de extranjeros, principalmente venezolanas que vienen escapando de la crisis que existe en su país, para la religiosa, “es algo que ya no se puede obviar, por lo que sólo queda ayudar”, comentó.

Sobre la labor específica que realiza, la religiosa de la Congregación María Inmaculada, Marisa Zamora Infante cuenta que esta se centra en buscarles trabajo, para que puedan emprender el vuelo e insertarse de mejor manera en la realidad penquista.

“Nuestra Congregación siempre ha estado muy preocupada de la migración en América Latina, ya que es un fenómeno social del que debemos hacernos cargo, es por ello que replicando lo que hacemos en España abrimos este espacio, para poder recibir a los extranjeros que están llegando a la ciudad”.

En el lugar, si bien la consigna es mujeres sin hijos, la Madre explicó que en caso de ser necesario se acoge de igual manera a madres con pequeños, pero por un corto periodo de tiempo, puesto que las habitaciones son compartidas.

“Al principio recibíamos poca gente, pero con el tiempo, empezaron a llegar desde Colombia, Venezuela y Haití, a razón de los problemas que enfrentan sus naciones. En un principio venían hombres y mujeres, muchos reticentes, porque es una casa Católica, pero aquí les explicamos que el credo no importa, lo importante es acogerlos y ayudarlos ya que todos somos hermanos. Así comenzó a llegar la gente, a través del boca a boca”.

El lugar libre de dogmas religiosos, les proporciona a las extranjeras techo y comida, como también el nexo para que los hombres puedan dormir, ya que trabajan en alianza con el Arzobispado que ofrece cobijo para los recién llegados, en la parroquia Santa Madre de Dios.

A su vez, la Casa del Migrante tiene la Residencia Hogar para jóvenes estudiantes que vienen de pueblos a estudiar al Gran Concepción.

“La casa cuenta con 3 habitaciones para nueve personas. Lo que me sorprende es que hoy, llegan en familia y se ubican todos en una habitación hasta que comienzan a surgir una vez que establecen redes”.

Si bien, muchos no saben de la realidad a la que se enfrentan, teniendo en cuenta las barreras idiomáticas que los haitianos, por ejemplo, “contamos con voluntarias que trabajan de forma gratuita, quienes entregan contención y mucho cariño. Les ayudamos a inscribirse en los Cesfam de la comuna, extranjería y otros servicios, con el apoyo de abogados; como también de clases de español, para lograr una efectiva inserción en la cultura chilena, a cargo de una hermana evangélica”.

Sobre la solidaridad penquista, la Madre Marisa, señaló que “a diferencia de otras latitudes en las que ha trabajado, Concepción ha avanzado bastante y cada día están más abiertos a recibir a nuevas culturas, ofreciendo empleo para quienes sólo necesitan una nueva oportunidad, aunque detalló que aún falta para una real integración”.

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