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Subcomisario Vilches, de Cavas Bío Bío: “No existe una red que proteja a las víctimas de delitos sexuales”

Por: Daniela Salgado | 29 de Octubre 2018
Fotografía: Raphael Sierra P.

En 1987 surgió en Santiago el primer “Centro de Atención a Víctimas de Atentados Sexuales (Cavas)”, de la PDI, convirtiéndose en el primer centro de victimización de país y el segundo de Iberoamérica.

Su objetivo era contribuir en la reparación de las víctimas de violencia sexual y sus familias, además de colaborar en las investigaciones criminales al desarrollar pericias psicológicas a los afectados, conforme a la solicitud del Ministerio Público.

A causa de la alta demanda, durante la primera administración de Sebastián Piñera se estableció la creación simultáneamente de dos nuevos centros, uno en Antofagasta y otro en Concepción.

Es así como en 2013 se inauguró oficialmente Cavas Bío Bío.

A diferencia de lo que función que cumple la institución en Santiago, en la Región su rol se centra en realizar pericias que permitan establecer la veracidad de las denuncias.

“Nosotros recibimos solicitudes o requerimientos desde la Fiscalía, las que representan el 99,9% y que abarcan desde la región del Maule hasta Los Ríos”, afirmó la subcomisario Paulina del Pilar Vilches, que asumió la jefatura de la institución en 2015.

En lo que va del año, han realizado 240 pericias reales y esperan llegar a las 320 a fin de año.

Las diligencias consiste en entrevistas que tienen una duración de dos días. En ella se implementan tópicos establecidos por la propia institución que incluye análisis del caso, de la carpeta investigativa y revisión de todos los antecedentes.

“En cada instancia, participan activamente dos psicólogos, uno de ellos es el encargo de la entrevista directa con la víctima, mientras el segundo monitorea y entrega instrucciones a través de una muela sobre los ciertos ejes que permitan realizar las pericias”, afirmó la comisario.

El registro videograbado es el entregado a la Fiscalía como evidencia y el traslado del material se hace mediante cadena de custodia a fin de resguardar la información y la identidad de la víctima.

A su vez, quienes se sometan al procedimiento deben firmar un consentimiento para someterse a las pericias. “Aunque la Fiscalía dé la orden de realizar las diligencias, hay muchos padres que no la acogen para evitar que los menores vuelvan a revivir la agresión. Es por eso que nuestra primera acción eso informar a la víctima o a su tutor el procedimiento”, recalcó la comisario.

Raphael Sierra P.

La población a la que va dirigido

Son 28 los funcionarios que forman parte de Cavas Bío Bío, de ellos 24 son psicólogos que atienden a dos grupos: Infantes (0 a 13 años) y Adultos (desde los 14 años).

“El niño más pequeño que hemos atendido tenía tres años, donde la mayor dificultad que enfrentaron los profesionales fue comprender sus señales ya que estaba recién aprendiendo a hablar”, recordó.

La mayoría de las víctimas, indicó la subcomisario, son niñas que recién a los 13 años viven el proceso de revelación, o sea puede que hayan sido abusadas hace tres o seis años atrás.

De esa forma, predominan los abusos en el caso de las niñas entre los 7 y 15 años y en los niños cuando son infantes.

Tal como es sabido, en la mayoría de los casos el victimario es un pariente directo o alguien cercano al núcleo familiar. Esa condición hace más complejo que los menores se atrevan a acusar a sus agresores.

La revictimización

“Con el sistema que está imperando en Concepción no podemos evitar la revictimización, ya que, por ejemplo, nosotros somos los últimos en entrevistar al afectado. Primero es la madre, si ésta no le cree, le sigue el Colegio que por obligación debe dar aviso a Carabineros o la PDI. Son ellos los que tomarán las primeras declaraciones. Muchas veces el fiscal solicita entrevistar al menor, al igual que los detectives de la Brigada de Delitos Sexuales. Luego de todo, recién aparecemos nosotros”, detalló la titular de Cavas.

La razón, es que la metodología cuestiona la versión del menor, entonces lo que pretende es una “evolución del testimonio, la credibilidad del relato”.

Erradicar esa premisa que resulta dolorosa para las víctimas, es el objetivo de la nueva ley “No me preguntas más” que establece que profesionales especializados en la materia son los que realizarán las entrevistas, siendo sometidos al proceso sólo una vez.

Pese a que Cavas es la institución que realiza actualmente ese tipo de labores quedó fuera de la capacitación para formar parte del proceso.

Red de protección

Una de las deudas pendientes que tiene el Estado es contar con una red de protección para las víctimas de abuso sexuales que tenga como medida inmediata alejar a la víctima del agresor.

“Acá llegó una niña que fue abusado por su tío, hermano de su madre, como ésta no creyó en el relato de la menor, deja que el agresor entre y salga de la casa. Ante esas situaciones, nosotros sólo podemos elaborar un informe a la Fiscalía para que tome medidas al respecto, pero ¿qué pasa mientras tanto?, ¿a cuántos peligros arriesgamos a la víctima?”, se cuestionó la comisario.

El problema, reconoce Vilches es que “cada entidad trabaja independientemente y el proceso es muy lento. Esa, a mi juicio, es la gran falla que tenemos como país o institución”, cerró.

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