La tiroides necesita del mineral para producir hormonas y el requerimiento aumenta en gestantes porque es esencial para el desarrollo del cerebro y sistema nervioso de fetos
• Las hormonas tiroideas regulan funciones clave y en el embarazo son esenciales para el desarrollo fetal; el yodo es necesario para producirlas.
•Un proyecto de la UdeC estudiará el estado nutricional de yodo en gestantes y neonatos y su relación con el hipotiroidismo en el norte y centro-sur de Chile.
Metabolismo, temperatura, energía, ritmo cardiaco y estado de ánimo son algunas funciones que regulan las hormonas tiroideas, producidas por la tiroides y para lo que requiere cierta cantidad de yodo, mineral que se aporta desde la dieta. Y en la gestación los requerimientos suben, porque las hormonas tiroideas maternas son esenciales para el desarrollo del cerebro y sistema nervioso del feto.
La producción excesiva o baja de hormonas gatillan patologías y manifestaciones diversas que afectan notablemente el bienestar y tienen alta frecuencia en Chile: las cifras oficiales estiman que 20% de la población mayor de 15 años padece alguna afección tiroidea. Las causas patológicas pueden ser diversas, y el exceso o déficit de yodo podría tener repercusiones.
Para prevenir la deficiencia en Chile desde hace décadas se yoda la sal, aunque ahora existe el grave problema de un consumo excesivo de este ingrediente que duplica las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y se asocia con alto riesgo cardiovascular.
Por ello es crítico conocer el estado nutricional del yodo en la población chilena y especialmente en el embarazo. Con ese objetivo se desarrolla el proyecto “Evaluación del estado nutricional del yodo en gestantes y neonatos y su asociación con la frecuencia de hipotiroidismo en embarazadas en el norte y el centro-sur de Chile” (Fonis SA25I0183), financiado por el Fondo Nacional de Investigación y Desarrollo en Salud de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (Anid).
La investigadora responsable es la doctora Evelyn Jara, académica del Departamento de Farmacología de la Universidad de Concepción (UdeC), y lo desarrolla un equipo interdisciplinario e intersectorial de investigadores de distintas facultades de la UdeC, de otras casas de estudio y centros asistenciales como hospitales y Cesfam del norte y centro-sur, con un plazo de 24 meses.
“El desafío está en mantener un equilibrio en la ingesta de yodo. Una insuficiente puede afectar la producción de hormonas tiroideas y favorecer alteraciones como bocio e hipotiroidismo, y una exposición excesiva puede alterar el funcionamiento de la glándula y en personas susceptibles favorecer fenómenos de autoinmunidad tiroidea”, explica la doctora Jara.
En ese contexto, el estudio busca determinar si las embarazadas están o no recibiendo una cantidad adecuada de yodo, y cómo el estado nutricional se relaciona con la función tiroidea de la madre y el recién nacido. Según los resultados se evaluará una posible asociación que en parte permita explicar la alta frecuencia de hipotiroidismo.
También se espera dilucidar si hay diferencias entre la población del norte y centro-sur, cuyas características geográficas, ambientales, socioculturales y alimentarias son distintas, por lo que también podría ser la exposición al mineral.
Al respecto, sostiene que “no podemos asumir que el estado nutricional de yodo sea necesariamente igual en todas las regiones. Y si encontramos diferencias entre las dos zonas significaría que una misma realidad nacional puede esconder situaciones regionales distintas y, eventualmente, las estrategias de vigilancia o prevención podrían requerir considerar esas particularidades”.
Para ello se están analizando las muestras de gestantes que han sido reclutadas en distintos recintos. Los resultados, una vez validados científicamente, serán puestos a disposición de las autoridades para aportar evidencia actualizada, local y pertinente que contribuya a evaluar y/o fortalecer decisiones y estrategias de salud pública a nivel nacional o territorial, y contribuir al bienestar de quienes habitan en Chile.
“El objetivo final es contribuir a mantener el equilibrio: prevenir tanto la deficiencia como el exceso de yodo, y con ello proteger la salud materna e infantil y de toda la población”, enfatiza la doctora Jara.

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Por muchos años se centró la preocupación en prevenir la deficiencia de yodo, naciendo la política de yodar la sal en la que Chile tiene una historia de varias décadas. Aunque la evidencia también hoy es robusta para afirmar que el exceso también puede tener repercusiones preocupantes.
Así, como toda estrategia sanitaria, requiere contar con monitoreos e información periódica y actualizada para determinar sus efectos, o modificarse según cambios y nuevas necesidades de la población.
“La yodación de la sal ha sido una estrategia de salud pública muy exitosa, que permitió disminuir significativamente problemas como el bocio endémico. Sin embargo, el escenario alimentario y epidemiológico actual es muy diferente y debemos mirar el problema desde una perspectiva más amplia, y preguntarnos si algunos grupos podrían estar recibiendo más de lo necesario”, resalta la doctora Evelyn Jara.
Al respecto, advierte el alarmante consumo de sal, que se asocia a hipertensión y enfermedades cardiovasculares, y ha instado a reducir su ingesta. No sólo se trata de la sal que se añade al cocinar o se pone en la mesa, también la que contienen los productos procesados y ultraprocesados que son altamente consumidos.
Por ello se plantean interrogantes sobre la exposición actual al yodo, sobre todo en grupos sensibles, y escenarios contrastantes y desafiantes para las políticas públicas y proteger tanto la salud cardiovascular como tiroidea.
Y la ciencia es clave para aportar los datos precisos que permitan adecuar las políticas a las necesidades actuales y ser efectivas. Hoy el reto y necesidad está en el equilibrio, no sólo prevenir la deficiencia, sino también el exceso y asegurar el aporte de yodo adecuado y seguro.
Son varios años los que la doctora Evelyn Jara junto a su grupo lleva desarrollando una línea de investigación centrada en la salud tiroidea de la embarazada y recién nacido, con colaboraciones nacionales y extranjeras, particularmente especialistas referentes de Bélgica.
El proyecto Fonis en curso busca ampliar el trabajo y profundizar las evidencias que muestren la realidad chilena en cuanto al estado nutricional del yodo, proyectado un impacto científico y sanitario al generar datos actuales, locales y precisos.
Con mirada de largo plazo, la investigadora espera que la información contribuya a fortalecer las políticas de salud pública, las recomendaciones nutricionales y estrategias de vigilancia durante el embarazo.
En este sentido, proyecta que el trabajo permita que Chile desarrolle capacidades propias para para monitorear el estado nutricional del yodo de manera permanente, fortaleciendo a la UdeC como referente en esta área.