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Ciencia y Sociedad

Diabetes mellitus tipo 1: de avances alentadores a desafíos científicos para la cura y prevención

Es autoinmune, clásicamente aparece en la infancia y no hay método curativo ni que evite su desarrollo que genera insulinodependencia para toda la vida. Si bien han surgido terapias innovadoras y hace poco un acotado estudio de un tratamiento experimental logró que pacientes dejaran la insulina, queda mucha investigación por hacer y preguntas que responder para cambiar el curso y realidad de esta enfermedad crónica.

Por: Natalia Quiero 07 de Julio 2025
Fotografía: Contexto

Una luz de esperanza encendió un estudio reciente para quienes viven con la compleja diabetes tipo 1: un tratamiento experimental desarrollado en Estados Unidos que se probó en un acotado ensayo clínico logró que 10 de 12 personas dejaran de necesitar insulina tras un año de seguimiento y las otras dos requirieron dosis muy menores para mantenerse estables.

La investigación, publicada hace poco en la prestigiosa revista The New England Journal of Medicine, abordó el uso del fármaco Zimislecel, acompañado de inmunosupresión, mostrando que puede restaurar la producción natural de insulina mediante una innovadora terapia basada en células madre de islotes pancreáticos.

Prometedor, pero inicial

Son resultados prometedores que deben ser tomados con cautela porque queda un largo camino por recorrer, si bien sirven de impulso para seguir avanzando en la investigación e hitos científicos que podrían llevar a cambiar el curso fisiológico y la realidad social de una afección crónica que genera gran impacto sobre la salud pública y bienestar de las personas.

Si son estudios acotados con un número de participantes reducido y resultados iniciales faltan muchas etapas en la investigación de dicho fármaco para su uso en la población general”, aclara el doctor Nicolás Saá, médico y académico de la Facultad de Medicina de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (Ucsc).

Aunque desde estos pequeños estudios se empiezan a obtener resultados alentadores que van cementando una base de evidencias para hallar blancos terapéuticos y diseñar nuevas terapias modificadores de la enfermedad. Así “en el futuro, podría traducirse en tratamientos preventivos o curativos”, afirma.

Ahí hay grandes retos científicos, de tremendo interés e impacto social que impulsan diversas investigaciones en todo el mundo, como la citada reciente, para comprender y mejorar el abordaje de la diabetes mellitus tipo 1 (DM1), una de las formas más comunes y la más grave de la enfermedad crónica.

La DM1 es una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunológico ataca y destruye las células beta del páncreas, responsables de producir insulina”, explica el facultativo. En ese proceso ocurre un déficit en la producción de insulina, hormona que cumple un rol clave en el almacenamiento y uso de la glucosa (azúcar) para transformarla en energía, entonces el cuerpo no produce en cantidad suficiente o no usa de forma adecuada la insulina, habiendo niveles altos de azúcar en sangre que si se mantiene lleva a efectos y daños orgánicos de distinta índole.

Para toda la vida

En la DM1 no existe un fármaco que cure y el tratamiento es la insulina que se administra cada día el resto de la vida, afirma la doctora Oriana Paiva, jefa de la Unidad de Diabetes del Hospital Clínico Regional Guillermo Grant Benavente y académica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Concepción (UdeC).

Peor es que es la forma que afecta a niños y niñas. “Lo clásico es que la DM1 aparece en las primeras edades de la vida, pero cada vez vamos viendo aparición en jóvenes, adultos e incluso adultos mayores”, advierte la médica internista y diabetóloga.

Además del impacto a la calidad de vida de ser insulinodependiente y desde la infancia, en las diabetes se generan daños vasculares que llevan a complicaciones diversas a largo plazo. “Las complicaciones incluyen daño en riñones, retina, pies y alteraciones cardiovasculares. Cuando la diabetes empieza precoz, como la tipo 1, empiezan a aparecer complicaciones en la juventud, a diferencia de la tipo 2 que suele aparecer en edad adulta y más tarde las complicaciones”, expone. “Pacientes insulinodependiente tienen sobre todo riesgo de hacer más retinopatía”, precisa.

Investigación e innovación para combatir a la diabetes tipo 1

La Organización Mundial de la Salud estima que 10% de la población mundial padece diabetes, y en nuestro país la prevalencia superaría el 12% según la última Encuesta Nacional de Salud.

“En Chile y el mundo el 90% de las diabetes son tipo 2, heredadas en parte por la obesidad, insulinorresitencia y antecedentes familiares. Y la diabetes tipo 1 corresponde a menos del 10%. En Chile tenemos cerca de 2 millones de personas con diabetes tipo 2 y cerca de 20 mil personas con tipo 1”, expone la diabetóloga Oriana Paiva. Y se evidencia la constante alza de las diabetes.

Tener una frecuencia menor no resta importancia, múltiples investigaciones e innovaciones terapéuticas buscan mejorar tratamientos, pronósticos y calidad de vida de quienes conviven con esta enfermedad incurable.

La especialista explica que para diagnosticar deben detectarse positivos unos anticuerpos contra el páncreas, y entre los avances recientes hay medicamentos capaces de enlentecer la aparición de la enfermedad en personas con los anticuerpos, pero cuando se declara el tratamiento es insulina.

También se han ido probando técnicas diversas con células madre.

Lo más avanzado es el trasplante de páncreas que se hace en Chile, pero principalmente en pacientes con daño renal paralelo a la diabetes en que se trasplantan riñón y páncreas, pero son situaciones puntuales”.

Aunque para la doctora Paiva “el mayor desafío es la prevención”, que no ocurra la enfermedad ni su daño. “La diabetes 2 es prevenible en más del 80% de casos con cambios en estilos de vida, mantener peso adecuado y realizar actividad física, sobre todo en las personas con antecedentes familiares. La tipo 1 no tiene que ver con hábitos y no hay cómo prevenir”, aclara. Hallar marcadores y mecanismos muy específicos sería clave para avanzar.

Retos locales

Ante este escenario global el médico y académico Nicolas Saá releva que hay retos locales a atender y superar para mejorar el abordaje de la DM1 aquí.

En lo científico advierte “falta de investigación sobre DM1 y genética de población chilena”. En esta línea hay brechas y necesidad de inversión.

“Entre los retos sociales está la falta de educación en la población, estigmatización de la enfermedad en escuelas y trabajos, e insuficiente cobertura del sistema de salud pública porque el GES cubre insulina y no siempre tecnologías asociadas (como bombas de insulina)”.

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