Opinión

De lo igual

Por: Diario Concepción | 06 de Septiembre 2017
Fotografía: Carolina Echagüe M.

Por: Andrés Cruz Carrasco

“La proliferación de lo igual se hace pasar por crecimiento. Pero a partir de un determinado momento, la producción ya no es productiva, sino destructiva; la información ya no es informativa, sino deformadora; la comunicación ya no es comunicativa, sino meramente acumulativa” dice el filósofo coreano Byung-Chul Han.

Nos reímos de lo que aparece distinto a través de los estereotipos y nos parapetamos detrás de los que consideramos iguales a nosotros, cerrando los ojos a todo lo que puede aparecer diverso, por miedo a que la ficción sobre la que construimos nuestras convicciones, sobre la que tomamos decisiones, que nos sirve de plataforma para formarnos y entrenar a los otros y que nos hace sentirnos seguros, se derrumbe ante la evidencia que se trata de una quimera.

Pensábamos que con la masificación de los medios virtuales todo iba a cambiar. Se iba a producir un proceso infinito y perpetuo de democratización del conocimiento. Pero aun cuando hay más tecnología, seguimos siendo los mismos que tendemos a sumirnos en los estancos de lo conocido, rehuyendo lo que puede aparecer como distinto.

Generamos ámbitos virtuales para relacionarlos con quienes no son más semejantes o consideramos como iguales. Nos cegamos a formas de concebir la vida o que pueden tener prismas distintos para ver los acontecimientos, permitiendo que se asienten como verdades sólo afirmaciones o negaciones acordes con nuestras pautas ideológico políticas, religiosas, sociales o económicas que damos de manera dogmática, sin concebir que no son más que prejuicios construidos sobre la base de estar relacionándonos con los iguales.

Permitimos la proliferación de noticias falsas que difundimos, aun sabiendo que son mentiras. Son cómodos embustes que hacen que nos sintamos mejor. Nos reafirman nuestra prejuiciosa forma de encarar la existencia, aunque sea todo falacia. Un “like” hace que la propia web nos empuje hacia un irresistible tobogán electrónico, quebrando toda posible confrontación dialéctica, esa que busca romper con la premisa del gran hermano que impone lo que debemos pensar.

Para Han: “La interconexión digital total y la comunicación total no facilitan el encuentro con otros. Más bien sirven para encontrar personas iguales y que piensen igual, haciéndonos pasar de largo ante los desconocidos y quienes son distintos, y se encargan de que nuestro horizonte de experiencias se vuelva cada vez más estrecho”.

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