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Felipe Cárdenas: “Todo lo que he conseguido en el remo ha sido gracias a la constancia”

Por: Ricardo Cárcamo | 09 de Octubre 2017
Fotografía: Carolina Echagüe M.

La historia de Felipe Cárdenas aparece como muy distinta al común de los deportistas exitosos, sin importar la disciplina que practiquen. Y es que a diferencia de muchos, en su niñez estaba muy lejos de ser el prototipo de un talento de proyección, como él mismo contó.

“Partí el 2004, si no me equivoco, a los 12, casi 13 años. En ese momento era lo más anti deporte que podía haber, el típico niño chico con sobrepeso, gordito, cachetón. Mi vida ideal era estar en la pieza con el computador, la TV y sin hacer nada. Por insistencia de mis padres probé en varios deportes, como el fútbol, básquetbol, vóleibol pero siempre fui medio torpe en mis movimientos. Me querían sacar de la casa, que tuviera una actividad extra. Mi mamá siempre ha trabajado en la aduana y un colega suyo fue ex remero de mi club. Le contó de mí, que nada me llamaba la atención, que no hacía nada y él le comentó lo del remo”, dijo.

Así partió su relación con esta disciplina, de la que hoy es uno de los principales valores a nivel regional y nacional. “Fui con la intención de probar, como en los otros deportes, y me hicieron harta actividad física, correr, gimnasio y a las dos semanas me subieron a un bote, para aprender los movimientos básicos. Y una vez que estuve ahí sentado, rodeado por agua, me llamó la atención, aún estando gordito y siendo anti deportista”, señaló.

De cómo siguió este camino, contó también que “empecé a ir por iniciativa propia, los fin de semana, también en la semana. Quería estar siempre en la laguna, en San Pedro. Nadie apostaba nada por mí, era cosa de verme en realidad. Mi mamá me decía ‘con que salieras de la pieza estaba feliz’. De a poco me fui metiendo, entrenando. Mi club, CD Inger (Club Deportivo Español), nunca ganaba nada, pero yo desde que estoy ahí siempre he estado muy comprometido. Muchos se cambiaban, se iban al que estaba ganando, y no quise hacer eso. Me acuerdo que en una regata de un campeonato de invierno corrí doble Cadete B con Cristian Fuentes y fuimos el único bote del club que sacó medalla de oro. Al otro día salió una nota de eso, con una foto grande, y eso me motivó harto, empezó mi hambre por querer seguir ganando. Ahí llevaba como un año entrenando más o menos”.

Con lluvia, con todo

Cárdenas reconoce que el apoyo de su familia ha sido muy importante para ir mejorando cada día más. “Siempre escuchaba a mis compañeros decir ‘ yo no iré mañana porque mis papás me llevarán al campo’. A mí nunca me decían eso, y a veces anhelaba (ríe) que mi mamá me dijera ‘quédate en la casa, está lloviendo’. Hoy agradezco que haya sido así. Iba con lluvia, en vacaciones, siempre. Lo que más rescato de mí es que soy muy constante, eso me hizo llegar donde estoy”.

En su constante ascenso, en un momento debía llegar una selección. Eso ocurrió en 2008 y al respecto indicó que “fue el primer sudamericano donde estuve en la selección, en el ocho juvenil. Si quedaban ocho, fui quinto, sexto. Cuando me pasaron el body con los colores d e Chile, ni te imaginas la emoción que sentí. Las ganas de competir luego, era algo increíble”.

En ese proceso, como todo deportista ha debido complementar sus entrenamientos con el estudio. Algo que no ha sido fácil, pero encontró los apoyos necesarios.

“Cuando estaba en el colegio, en el Kingston College, se portaron increíble. En Tercero Medio partí en la selección y tenía que viajar constantemente a Valdivia para preparar el Sudamericano del 2009, me dieron muchas facilidades, en la asistencia y también con las pruebas. Luego, entré a la UDD el 2013, pero ahí me ponían muchas trabas. Me metí a Kinesiología, pero no tenía facilidades con la asistencia, me daban como única opción congelar. Eso cambió gracias a Álvaro Miguieles, ex seremi del Deporte, quien me ayudó para entrar a la Universidad San Sebastián. Les expliqué cómo era mi rutina y me dijeron que no había problemas. Gracias a él estoy ahí, entré este año, igual a Kinesiología. Desde un principio me abrieron las puertas y me apoyaron en todo. Sé que tengo su respaldo y entreno y viajo tranquilo porque cuando me tengo que poner al día me dan facilidades”.

De sus desafíos a corto y mediano plazo señaló que “a fines de octubre está el Nacional en Valdivia, y en noviembre los Bolivarianos en Santa Marta, Colombia. Quedé clasificado, pero aun no se definen las tripulaciones, sé que voy sí o sí en el cuádruple ligero. El 2018 están los Odesur en Bolivia, el 2019 los Panamericanos y después pensar en los Olímpicos de Tokio 2020”.

La bandera en alto

Sobre las metas que le gustaría lograr en el resto de su carrera, aseguró que “lo principal es que el remo chileno lo dejen de ver como un bicho raro, como un país del montón. Eso ya ha cambiando con lo que han hecho las hermanas Abraham, por ejemplo. Aportar para que eso se consiga”.

En ese sentido, agregó que “antes quería clasificar a unos Juegos Olímpicos y lo conseguí en Río 2016. Cuando lo logré, me dije que es posible pensar en una medalla en un Mundial o una olímpica, que es mucho más difícil. A Tokio llegaré con 29 años, una edad de madurez y para seguir competitivo”.

Consultado sobre los entrenadores y personas que lo han apoyado, Cárdenas destacó a “Juan José Labra, técnico de mi club desde que llegué, en la selección Bienvenido Front, que sin dudas impulsó un cambio enorme en el remo chileno, mejoraron los resultados, la mentalidad y se pelea a nivel sudamericano con Argentina mano a mano. Además, debo mencionar al ex seremi Miguieles, a Juan Pablo Burgos de Kinetic y Fernando Ruiz, traumatólogo”.

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