El confinamiento prolongado influye en una serie de dimensiones como la psicológica, social y cultural. La responsabilidad social es la clave para detener el avance del virus que ya ha costado la vida a más de 230 personas en la Región.
Mientras algunos territorios como el Gran Concepción, recién entrar a una cuarentena obligatoria, en distintas partes del mundo se desarrollan variadas opciones de cura. Pero su distribución no está próxima.