Por eso es que, por ejemplo, en el caso de Penco, el municipio evalúa aumentar los albergues dispuestos para aquellas personas que quedaron sin casa por el megaincendio.
Dirigentes locales dicen que existe un enfoque centralista de la normativa.
Una normativa largamente esperada que eleva los estándares éticos, fortalece los derechos de las personas y establece mayores exigencias para las organizaciones públicas y privadas.
La conclusión es incómoda: esta nueva retórica de no intervencionismo no desactiva las viejas lógicas coloniales, sólo las remodela, donde la “Intervención Justificada” siempre favorecerá al Imperio estadounidense.