Por eso es que, por ejemplo, en el caso de Penco, el municipio evalúa aumentar los albergues dispuestos para aquellas personas que quedaron sin casa por el megaincendio.
El pronóstico es claro: desde el lunes el Biobío deberá enfrentar un sistema frontal. Si bien estos eventos meteorológicos son propios de esta zona del país el problema y preocupación se elevan ante el estado de las personas damnificadas por los incendios forestales. El caso de Penco, Tomé y la zona rural de Concepción son los que concentran la atención.
El climatólogo Martín Jacques, director del Departamento de Geofísica de la Universidad de Concepción (UdeC) e investigador del Centro del Clima y la Resiliencia CR2 y del Centro de Investigación Oceanográfica Copas Coastal, detalló que “hacia la transición del lunes al martes, se espera la llegada de un sistema frontal asociado a un río atmosférico que traerá una secuencia de días considerablemente lluviosos”.
Francisco Lang, académico de Geofísica de la Universidad de Concepción, detalló que “se espera que el lunes en la noche o martes en la madrugada, llegue un frente frío a la Región, y que va a traer altas precipitaciones entre lunes, martes, miércoles, y quizás se mantenga hasta el jueves. Van a disminuir un poco las temperaturas y, en promedio, se esperan unos 30 milímetros”.
Por eso es que, por ejemplo, en el caso de Penco, el municipio evalúa aumentar los albergues dispuestos para aquellas personas que quedaron sin casa por el megaincendio.
La medida es consecuente y necesaria. Desde una mirada técnica, uno de los factores clave es la hidrofobicidad del suelo. Tras incendios de alta severidad, explican especialistas, la superficie puede adquirir un comportamiento prácticamente impermeable, lo que reduce la infiltración del agua y favorece que la lluvia escurra con rapidez. En zonas como Lirquén y sectores de Borde Cerro, este fenómeno eleva el riesgo de aluviones y remociones en masa cuando las precipitaciones se concentran en cortos periodos de tiempo.
Por eso, el contar con más espacios de resguardo debe aplicarse el mayor tiempo posible, todo lo que sea necesario, entendiendo que recién viene el periodo de reconstrucción que, a este paso, todo indica que coincidiría con los meses de bajas temperaturas y lluvias propias del otoño-invierno.