El resumen de las cifras permite concluir que el fenómeno de la violencia que se ejerce contra los niños y niñas de Chile es transversal, sin diferencias apreciables entre los convencionales tres niveles socioeconómicos de la sociedad.
Los adolescentes, de 16 y 17 años, ingresaron a robar a la casa, cuando fueron sorprendidos por padre e hijo. Este último fue asesinado en el lugar.