Roban el trabajo de los chilenos. Hacen bajar los sueldos. Son una carga para los servicios de salud. Traen delincuencia. Esas son algunas percepciones sobre la inmigración en Chile. No reflejan lo que piensa la abrumadora mayoría de la población –según diversos sondeos de opinión pública– pero interpretan el imaginario de sectores que se sienten amenazados con “la llegada masiva de extranjeros”. Hasta algunos políticos salieron a manifestarse en tonos similares, como para aprovechar la ola. Desde la academia han analizado de qué forma la inmigración impacta a la economía y su veredicto contrasta con los perjuicios.
Las sociedades excesivamente mercantilizadas dejan al sujeto entre paréntesis, lo convierten en un mero engranaje del aparato productivo de la sociedad para producir y para consumir.
En medio de la discusión para terminar con la inhabilidad de los consejeros regionales para postular a la elección municipal del próximo año, el parlamentario plantea terminar con cada una de ellas y cuenta con apoyo transversal.
La doctora Carolina Hausmann-Stabile y la psicóloga Yanet Quijada explican las razones y el cómo se puede evitar que un menor tome la drástica decisión de terminar con su vida.