Considero necesario abordar racionalmente este proceso, para conocer cuáles son las implicancias de una nueva Constitución y evitar falsas expectativas a partir de su definición e implementación.
Las autoridades regionales tienen una oportunidad histórica de mostrar sus competencias y salir al paso de las reservas a las capacidades locales para resolver asuntos complejos. Se trata de emplear el conocimiento del tejido social de la Región y contribuir, con fuerza propia, a dar respuesta a las demandas que las manifestaciones han puesto en evidencia.