El primer paso para avanzar en la construcción de un país con vocación de progreso y que mire hacia un desarrollo integral, inclusivo y sostenible, comienza en tan sólo subir el nivel del debate y recuperar la empatía.
Abrir las puertas de nuestra región es una tarea conjunta, una misión que debe ser abordada desde la mirada comunitaria. Sólo a través de consensos es que podremos potenciarnos.