¿No habrá llegado el momento en que la ciencia se una al arte?
El miedo bien razonado puede cumplir la función pedagógica de hacernos entender de una vez por todas que no somos el origen del mundo ni tampoco su fin último.
El nuevo equilibrio implicará el punto de acuerdo entre la realidad -expresada en las necesidades- y los deseos de nuestra sociedad.