Habrá que avanzar, igual, sin Escazú. En lo interno, al menos, la discusión constitucional será una excelente oportunidad.
Ahora es el momento para avanzar hacia la ciudadanía múltiple, declarando nuestro carácter plurinacional y planteando un Estado descentralizado.
La transversalización de la perspectiva de género debe extenderse también a la forma en que se estructura y distribuye el poder, la demarcación entre lo político/público y lo privado, entre otros, instaurándose como un principio fundamental que permee toda la Constitución.
Es momento de repensar los mapas y cartografías, desde las ideas de libertad y dotarles de expresión política desde de la ciudadanía.
Considerando la realidad que vivimos, veo como un imperativo ético el hacernos cargo y responsables de la solución, ejerciendo un liderazgo comprometido y propositivo con el desarrollo de nuestro país.