Empoderar a las niñas, garantizar que se respetan sus derechos humanos y combatir la discriminación y las violencias a la que se enfrentan, resulta fundamental.
El ejercicio de la fuerza del Estado pierde todo su fundamento, cuando la igualdad ante la ley se pierde tras una retórica falsa.
Hoy por hoy, e independiente del rubro, se hace urgente reivindicar el poder y vitalidad de los públicos.