Los Constituyentes no pueden olvidar aquello: escribiremos una Constitución sobre la sangre derramada de ciudadanos que ejercieron su derecho a la protesta y fueron brutalmente reprimidos.
Es cuestión de área más que de suerte, la probabilidad que uno de esos fragmentos golpeé a una persona es mucho más pequeña de que le caiga un rayo, sin embargo, si la población mundial aumenta estas probabilidades también.
No podemos dejar de luchar, no podemos claudicar ni perder la fe, pero ello nos exige asumir nuestras responsabilidades políticas ciudadanas, para poder consagrar derechos en concordancia con las urgencias y necesidades sociales.
Se trata de una ley que viene a reforzar el principio de la corresponsabilidad que debe existir entre padre y madre, vivan juntos o separados, avanzando en igualdad de deberes y derechos entre ambos y promoviendo el acuerdo para que puedan determinar el orden de los apellidos que puedan llevar sus hijos.