El estigma de ir al terapeuta va desapareciendo y cada día van entrando más en todas las áreas de nuestra vida. Los beneficios son indiscutibles y las falsas creencias se derriban con la experiencia. Pero todavía queda un gran recorrido hasta alcanzar la normalización.
Hoy requerimos personas con una visión sistémica de la sociedad y de su entorno, que entiendan las interacciones que ocurren más allá de su propia disciplina y no profesionales incapaces de salir de su zona de confort.