En un mundo cada día mas amenazado por el cambio climático y la inestabilidad social, económica y política, estos optimistas son un rayo de luz que nos permite soñar un futuro para nuestros hijos y nietos. Estos soñadores nos alejan de la sombra negra de la depresión que tanto daño hace en nuestra cotidianidad.
Si Europa con toda su diversidad cultural, étnica, religiosa, lingüística etc. es capaz de unirse en torno consensos, no debería serlo tan difícil en Chile. El proceso constituyente nos espera para poner a prueba la ansiada unidad humana.
Una democracia es una manera de convivir, más allá de los actos electorales periódicos. No se trata sólo de determinar quien debe ejercer el poder.