Superar las desigualdades territoriales es un imperativo ético para la equidad y la justicia social que tanto requieren nuestras sociedades. En Chile, hoy existe una oportunidad histórica para cambiar la manera de construir socialmente los territorios en el marco del proceso constituyente.
Todas las personas somos diferentes y ninguna relación sea interpersonal o institucional está libre de conflictos. Nadie es poseedor de la verdad e intentar imponerla siempre agravará el conflicto con consecuencias insospechadas.
Una Constitución, que por algo se llama “Constitución Política de la República”, no es un texto neutro.
Además de aportar la temperatura necesaria para sortear el frío del invierno, el té entrega una serie de beneficios que permiten mejorar nuestra salud.
Por el alcance y gravedad de este impacto, como sociedad, no debemos ignorar esta realidad cada vez más frecuente en nuestro país, #NohayexcusasDENUNCIA.
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