Por de pronto, hay que asumir que esta debe constituirse en un aporte para progresar sostenidamente en el proceso de descarbonización y no en un factor adicional de emisiones.
Si bien se han observado avances en el ingreso de las mujeres a la educación formal en todos los niveles, aún observamos brechas que derivan del ámbito académico.
Hoy es cuando, cambiemos la historia, mujeres en contextos rurales, mujeres feministas empoderadas, mujeres y niñas al fin y al cabo, todas juntas.
La Convención Constitucional representa una oportunidad para recuperar el tiempo perdido. Es urgente el generar las garantías constitucionales que permitan incorporar la perspectiva bioética en la formulación de leyes y políticas públicas.
La reciente pandemia ha acrecentado aún más las brechas de género sobre las que se había avanzado las últimas décadas, afectando los salarios, la inserción de la mujer al trabajo, el peso de los roles de cuidado y el lento avance en la corresponsabilidad.
Las reivindicaciones feministas deberían incluir dentro de sus demandas a las mujeres que caminan solas, que duermen arrinconadas, que buscan una falsa seguridad en abusadores