E liderazgo no dependerá únicamente de atraer inversiones o sumar capacidad instalada, sino de demostrar que esa infraestructura puede operar de forma eficiente, resiliente y sostenible.
La información que genera una compra, la posibilidad de reconocer a un cliente frecuente, entender sus hábitos y ofrecerle una experiencia más relevante son parte del valor que la tecnología puede devolver al comercio.