Ninguna de estas alternativas es una solución mágica ni inmediata. Reconvertir un viñedo, reposicionar una marca o abrir un mercado nuevo, toma años.
La posibilidad de vincularnos y encontrarnos en este espacio nace del diálogo, con lo cual la invitación es a sostener dicha posibilidad a través de acciones como las descritas por la investigación.
E liderazgo no dependerá únicamente de atraer inversiones o sumar capacidad instalada, sino de demostrar que esa infraestructura puede operar de forma eficiente, resiliente y sostenible.
La información que genera una compra, la posibilidad de reconocer a un cliente frecuente, entender sus hábitos y ofrecerle una experiencia más relevante son parte del valor que la tecnología puede devolver al comercio.