En las grandes urbes, con la progresiva tendencia a homogeneizar sus construcciones, cada vez más colectivas, que si bien es cierto permiten la utilización racional del suelo disponible, al mismo tiempo aglomera personas que, para preservar su intimidad, eligen aislarse.
Una vez que los hechos ocurren, hay una actividad intensa, nadie puede acusar a las autoridades y organismos de no prestarles la debida atención, lo que sucede es que se reacciona, pero no hay una respuesta consistente para evitar que estas tragedias se sigan repitiendo año tras año.
En algunas épocas particularmente, pero sobre todo en la Edad Media, los casamientos de los príncipes y princesas eran unos de los más utilizados recursos para resolver problemas de estado, conquistar a gente ambiciosa a punto de convertirse en adversaria, o para pagar deudas actuales o futuras.
El cuidado de los bienes públicos y privados puede estar relegado en el orden de prioridades, por el temor a la incorrección política, ya que es mucho más fácil y popular dejar que cada uno haga lo que le plazca.