Las necesidades sanitarias de la pandemia han restringido nuestras libertades y, si bien los efectos de esta serie de restricciones generan una apariencia de igualdad, existen muchas situaciones donde esta condición no se verifica. Uno de los aspectos fundamentales al momento de enfrentarse a las libertades personales (o la ausencia de ellas) es comprender que no se trata de procesos individuales y es necesario dar una mirada colectiva.
2020, año marcado por la pandemia, vio nacer 9.500 nuevos emprendimientos: un 25% más que en un año normal, tendencia que sigue en 2021. Entre los alicientes está la disponibilidad de recursos, principalmente por retiros desde las AFP. Diario Concepción calcula que US\$1.184 millones provenientes de fondos de pensiones han ido a parar a inversiones para sobrellevar la crisis del coronavirus.
En nuestro país se han realizado esfuerzos desde el año 2000 a través de una reforma de salud que incorporó el año 2005 el acceso universal a Garantías Explícitas en Salud que gradualmente ha integrado 85 patologías, intentando dar respuesta a la inequidad en el acceso a la salud generada por el establecimiento de un sistema mixto de salud.
Estamos en presencia de un debate democrático auspicioso y ante un ejercicio de democracia deliberativa que debería contribuir a la formulación de políticas y orientaciones futuras de la Unión Europea.
Debemos tratar de atenuar las consecuencias de la pandemia y para ello, en Fundación Semilla estamos trabajando para que lo vivido nos sirva de experiencia para implementar una nueva escuela.