Claro que sale más barato un minuto de fama en TV que comprar decenas de palomas en campaña.
No basta entonces con un cambio de constitución, por cuanto ésta no es más que una capa que cubre los hombros de un poderoso orden social y económico preexistente del que también hay que hacerse cargo si queremos pasar a la consagración de un Estado social y democrático de derechos.
Cuesta que quien no lo vive directamente, visualice con nitidez el porqué del abandono escolar. Por eso construimos este decálogo.
Si queremos y buscamos sentar las bases de un nuevo pacto social que, basado en el humanismo, entendido como una forma de vida democrática y ética, tendremos que modificar esta nefasta frase que normaliza la violencia.
Lo que sería lógico es eliminar las exenciones a las enajenaciones de acciones con presencia bursátil e incluir en el debate el tema de los Fondos de Inversión.