• Javiera Aroca, esposa separada del delegado presidencial del Biobío, Julio Anativia, denunció presuntas amenazas, humillaciones y violencia psicológica durante el matrimonio.
• Aroca afirmó que enfrenta dificultades de comunicación con Anativia respecto al hijo que tienen en común y aseguró haber presentado una denuncia por violencia intrafamiliar.
• La mujer pidió resguardo para los niños y espera que hacer pública su situación evite nuevos episodios de daño.
Javiera Aroca, esposa del delegado presidencial del Biobío, Julio Anativia, sostuvo una entrevista con Radio Patagual en la que acusa presuntas amenazas, violencia psicológica y otras aseveraciones de alto calibre en contra de la autoridad regional.
La mujer, que se encuentra separada en este momento de Anativia, comparte un hijo en común con la autoridad. “Todo partió cuando se enteró que iba a ser nombrado como delegado. De ser un esposo devoto, supuestamente cristiano, pasó a amenazarme de quitarme al menor. He soportado muchas humillaciones de su parte, amenazas de vender nuestros inmuebles”, señaló la cónyuge en conversación con Radio Patagual.
Actualmente, el matrimonio se encuentra separado desde finales de mayo, sin un divorcio legal de por medio. “Cuando hicimos mediación acordamos medios de contacto y Julio me bloqueó de todo. Cuando tengo emergencias médicas con nuestro hijo nunca está, tengo que mandar correos y no está presente”, sostuvo Aroca.
Además, señaló que presuntamente “recibió violencia psicológica dentro del matrimonio. Él me presionaba a realizar sus trabajos y tesis de su Magíster. Cuando se fue de la casa sé que congeló sus estudios”, añadió en diálogo con el medio coronelino.
Respecto a denuncias de carácter formal, la mujer sostuvo que “interpuse una denuncia por violencia intrafamiliar y nunca apareció en el Poder Judicial. Por miedo nunca más volví a poner otra“.
Finalmente, Aroca señaló que “espero que haya un resguardo para los niños, es lo único que pido. Espero que al hacerlo público Julio se abstenga de hacer más daño“, concluyó.