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Política

Álvaro Ortiz se convierte en el primer penquista en liderar la DC y apuesta por la unidad interna

El diputado del Biobío se impuso en la interna y liderará la colectividad con énfasis en la redefinición de alianzas políticas y ser una oposición dialogante frente al Ejecutivo.

Por: Hugo Ramos Lagos 14 de Abril 2026
Fotografía: Isidoro Valenzuela

En conversación con Diario Concepción, el diputado por el Distrito 20, Álvaro Ortiz, abordó su reciente elección como presidente nacional de la Democracia Cristiana, tras imponerse con más del 64 % de los votos en los comicios internos, superando ampliamente a su principal contendor, el también parlamentario Jorge Díaz.

Otrora alcalde de Concepción —cargo que ejerció entre 2012 y 2024— se convierte así en el primer militante penquista en liderar la colectividad.

Quien hasta hace poco se desempeñaba como presidente regional del mismo partido en el Biobío, asumirá la conducción nacional con el desafío de ordenar la colectividad, impulsar un congreso ideológico para redefinir y/o afianzar su línea política y proyectar nuevas alianzas. En dicho análisis, ha planteado una oposición al gobierno del Presidente José Antonio Kast, aunque abriendo espacio a respaldar iniciativas que beneficien a la mayoría de la población.

—¿Cómo recibe el triunfo y qué significa personalmente para usted asumir la conducción de la Democracia Cristiana?

—Lo recibo con mucha humildad y profundamente agradecido por los miles de militantes que nos apoyaron y que nos permitieron ganar en primera vuelta, a pesar de que competían cuatro listas. Creo que es un gran honor y un tremendo desafío.

Milito en la Democracia Cristiana desde los 14 años, y he tenido la oportunidad de ser candidato a concejal, alcalde y ahora diputado. Hoy, con un respaldo de más del 60 %, me transformaré en el primer militante de la comuna de Concepción en llegar a la presidencia del partido en sus casi 70 años de historia.

Asumiremos el desafío que significa dirigir un partido con tradición en nuestro país, en un contexto de mucha lejanía por parte de la ciudadanía con los partidos políticos, pero también en el contexto de iniciar el trabajo de un congreso ideológico, y de entendernos con un gobierno de derecha con el cual vamos a conversar, donde vamos a apoyar los proyectos que beneficien a la mayoría, y en aquellos casos que no beneficien a la mayoría no lo vamos a hacer, pero también vamos a entregar propuestas de forma inmediata.

Asimismo, hay una proyección en las alianzas políticas que debemos generar. Mucha cercanía con la militancia, empezar a ver los candidatos y candidatas para las próximas elecciones municipales y de consejos regionales.

—Usted recientemente señaló que la nueva mesa directiva no era una de continuidad, ¿cómo se diferencia concretamente su liderazgo respecto a las mesas anteriores?

—No es continuidad de nada, porque cada directiva inicia su camino en un contexto y antecedentes distintos. Somos una mesa que trató de reflejar las diferentes visiones que hay dentro del partido, donde incluso con otros integrantes de la mesa —por los mundos en los cuales uno venía— no había mucha relación. Pero fuimos capaces de generar esa transversalidad y de demostrar que la DC se construye entre todos.

—Sobre esa legitimidad, ¿cómo evalúa que la participación en la interna haya alcanzado solo un 25 %? ¿Qué le dice ese porcentaje respecto de lo que se debe mejorar y cómo se puede volver a acercar al militante común?

—En eso, lo que hicimos fue recorrer prácticamente todo Chile, visitando cada comuna y región, llevando un diálogo honesto, transparente, sin descalificaciones ni odiosidades, solo con propuestas.

Y quiero recordar que hay partidos políticos que tienen un padrón de más de 40 mil militantes, que hacen elecciones de manera online por dos días y no alcanzan a votar más de 2.000 personas, y nadie habla de eso, parece que poco o nada interesa.

Nosotros hacemos nuestras elecciones de manera presencial y hemos comprobado que en cada una de las comunas la Democracia Cristiana está más viva y vigente que nunca.

—En su posición política respecto al Gobierno del Presidente Kast, ¿cómo se traduce en la práctica la idea de apoyar las buenas ideas a pesar de ser oposición?

—Por ejemplo, tenemos reparos sobre esta “ley miscelánea” que se va a ingresar, donde juntaron un paquete completo en un solo proceso y mezclan la reconstrucción con una reforma tributaria encubierta, con una rebaja del impuesto corporativo del 27 % al 23 %.

Mire, soy diputado de una de las zonas más afectadas por los incendios de enero, y por lo tanto todo nuestro espíritu colaborador a los planteamientos bien realizados siempre va a estar. Pero cuando entremedio meten esto, que por un lado busca reunir más recursos, pero por otro implica que más de 1.800 millones de dólares no lleguen a las arcas fiscales por esta rebaja que beneficia a no más del 5 %, entonces estamos ante un dilema.

—¿Y cuál será el camino? ¿Está dentro de lo óptimo buscar ser una fuerza autónoma de centro?

—No, yo creo que los caminos solitarios no llevan a ninguna parte. Tendremos que analizar en su momento nuestra política de alianzas, pero siempre en comunidad, no solos.

Primero, porque ya tuvimos la experiencia con Carolina Goic, donde el camino propio nos llevó a un despeñadero electoral y económico; todavía estamos pagando deudas de esa campaña.

—De aquí en adelante, ¿cómo percibe las futuras relaciones con el resto de la oposición y la izquierda?

—Yo no soy de izquierda, y eso lo quiero decir de antemano. Muchos caricaturizaron a nuestra lista como una lista de izquierda. No somos de izquierda, somos democratacristianos, pero yo no me veo en una alianza con el Partido Republicano o con el partido de Johannes Kaiser (Partido Nacional Libertario).

Tenemos que sentarnos a conversar con los partidos de oposición, y ahí veremos con quiénes tenemos más puntos que nos unan. Esto se construye, además, de forma participativa de nuestra militancia, a través del congreso ideológico.

—¿Y cómo están hoy ciertas relaciones particulares, por ejemplo, con el Frente Amplio?

—En general yo me relaciono con todas y con todos, aquí lo que tiene que primar es el diálogo. Tenemos situaciones en las cuales todavía quedan muchas heridas de elecciones municipales y parlamentarias anteriores, pero creemos que eso debe ir quedando en el pasado. Eso lo va a dar de a poco el congreso ideológico.

—Y en cuanto al Partido Comunista, ¿ejercerá usted un rol activo para articular una oposición que eventualmente lo incluya?

—Para ese y otros temas se convocará al congreso ideológico.

—Trayéndolo hacia el Biobío: usted fue alcalde de Concepción y hoy es diputado del Distrito 20, ¿pretende darle un sello a la zona desde la dirección de la DC?

—Conozco muy bien cómo funciona el partido, y la dirección que le tenemos que dar es la misma que queremos a nivel nacional, porque hoy hay que mirar esto con objetivos nacionales, pero con realidades regionales.

Por lo tanto, vamos a seguir recorriendo la región del Biobío, como lo hice durante todo el período en que fui presidente regional de la DC, y eso tiene que ir enganchado, por cierto, con la estrategia nacional. Esa es la forma en que vamos a trabajar.

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