Política

Una mirada más íntima al debate presidencial de la Asociación Nacional de la Prensa

Por: Ángel Rogel | 01 de Octubre 2017
Fotografía: Agencia UNO

Un Guillier distendido, los efusivos gritos en contra de los dichos Kast y la baja concurrencia de parlamentarios fueron algunos de los hechos llamativos que marcaron el evento organizado por la Asociación Nacional de Prensa.  

Por más de dos horas se extendió el foro – debate presidencial, el primero que contó con presencia de los ocho candidatos que aspiran llegar a La Moneda, y que se desarrolló el pasado jueves en el salón de honor del Senado, en Valparaíso.

La actividad, organizada por la Asociación Nacional de la Prensa (ANP), estuvo lleno “de condimentos” muchos de los cuales pudieron ser vistos y/o seguidos por televisión.

No obstante, antes, durante y después de la transmisión, hubo varias situaciones que generaron tensión, risas y molestia en algunos candidatos y la concurrencia. Desde lo autocontenido y ensimismado que se mostró Sebastián Piñera (Chile Vamos), hasta los gritos contra José Antonio Kast (Independiente, ex UDI), pasando por la sociabilidad de Alejandro Guillier (PR, PS, PPD, MAS, IC y PC) y la preocupación por las cámaras de Marco Enríquez-Ominami (PRO), aquí contamos algunos de los hechos que sólo pudieron ver quienes estuvieron en el salón del pleno del Congreso Nacional en Valparaíso.

Antes del inicio

“Pueden conversar para que parezca que están tranquilos”, bromeó el periodista y moderador del debate, Iván Valenzuela, dirigiéndose a los candidatos y  público en general, sólo minutos de que se iniciara la transmisión televisiva del debate. A esa altura, en efecto, se podían sentir los nervios de quienes estaban en el salón de honor del Senado.

Particular era la postura del ex presidente Piñera, quien permanecía quieto a diferencia, por ejemplo, de Alejandro Guillier y Beatriz Sánchez, quienes conversaban animadamente.

El representante de Chile Vamos, junto al senador Alejandro Navarro y la carta de Frente Amplio fueron los únicos que no “probaron sus micrófonos” antes de que iniciara las transmisiones. Por el contrario, sí lo hizo Guillier quien en ese momento aprovechó de saludar a alcalde Sadi Melo, uno de los invitados de la jornada.

Claro, minutos antes había bromeado al decir “alerta de tsunami, por favor retirarse todos”. Lo anterior, por un polémico audio de WhatsApp que un día antes circuló entre los habitantes de Valparaíso y que alertaba sobre un supuesto sismo grado 10,5.

El primero en subir al escenario, no obstante, fue la carta del PRO quien aludió al popular programa de televisión al manifestar “buenos días a todos”. Eso fue a las 18.37 horas, casi una hora antes del inicio.

 

Invitados

Por cierto, algunos de los invitados no pasaron desapercibidos. Cada candidato pudo invitar hasta doce personas, sin contar a quienes son parte de su equipo de trabajo.

Entre los concurrentes estuvieron la ex senadora de la DC, Soledad Alvear, y su esposo Gutenberg Martínez; la conductora y periodista, Karen Doggenweiler y su hija Fernanda Cornejo; el ex futbolista de Colo Colo y Universidad Católica, David Henríquez; y la otrora ministra secretaria general de Gobierno, Cecilia Pérez.

Sin embargo, hubo algunos concurrentes que pasaron casi inadvertidos. Fueron los casos de Marisela Santibáñez, quien recién al final del debate se vio más cercana a quienes acompañaban al candidato del PRO; y particularmente, el caso de Angie, la esposa Miguel Krassnoff, el brigadier de Ejército condenado por casos de lesa humanidad, o de Juan Andrés Luchsinger, hijo del matrimonio Luchsinger Mackay, asesinados en enero de 2013  en el marco de la radicalización del conflicto mapuche.

Hubo escasa presencia regional. Uno de los representes fue el candidato a diputado por Ñuble, Cristián Quiroz, cercano al senador Alejandro Navarro.

Fue evidente, además, la ausencia de representantes del Senado y la Cámara. Claro el debate se realizó en medio de la denominada semana distrital. Todos los que llegaron tienen residencia en Santiago: Alberto Espina (RN), Hernán Larraín (UDI), Lily Pérez (Amplitud) y Andrea Molina (UDI).

Bullicio y aplausómetro

Faltaban solo minutos para el inicio del debate y los gritos de adherentes de algunas candidaturas adelantaban lo que ocurriría al final de la jornada. “Que se escuche, que se sienta, Bea Sánchez presidenta”, fueron los primeros gritos “de estadio” que fueron seguidos por un “Vamos ME-O” y “Vamos Profe” en alusión a la carta progresista y a Eduardo Artés.

Al final de la jornada, fue el diputado José Antonio Kast el receptor de más gritos, aunque no precisamente de apoyo, sino de los insultos de una persona que, ante su defensa a las Fuerzas Armadas y su evidente negación a la existencia de la violación de los Derechos Humanos en Chile, le gritó “facista” y una serie de improperios de grueso calibre.

Marco Enríquez Ominami (quien preguntó “cuál era mi cámara”, antes de que iniciara las transmisiones) y Beatriz Sánchez fueron los más aplaudidos al momento de los presentación de los candidatos, dado que, sobre todo después de las declaraciones de Kast, los invitados de Artés, ME-0 y Sánchez improvisaran una suerte de frente común.

Relación entre postulantes

En medio de los comerciales, se produjeron una serie de señales. Por ejemplo, el ex presidente Piñera se notó tenso durante buena parte del “programa” y sólo se consiguió soltar cuando fue su turno de responder las inquietudes de los periodistas. Junto con ello, y pese a que estaba a su lado, jamás cruzó palabra con José Antonio Kast. Ni siquiera se miraron. Piñera tampoco se bajó de la tarima, aislándose lo más posible del resto de los contendores (sí conversó mucho con el senador Alberto Espina).

La diferencia la marcaron Guillier y el senador Alejandro Navarro, quienes intercambiaron opiniones con muchas personas. El primero, de hecho, seguía dialogando con sus cercanos cuando, una vez concluido el debate, todos los candidatos se había retirado al hall donde esperaron el inicio de la actividad.

En algún momento de la transmición, la molestia de Piñera era evidente. Según integrantes de su equipo, por los dichos de Goic y Enríquez-Ominami, quienes manifestaron, cada en su estilo, la falta de consideración del ex gobernante con la clase media. Sin embargo, sus cercanos reconocen que el candidato se fue tranquilo, con la sensación de recibir menos fuego directo del esperado, y de haber capitalizado con la postura de derecha dura exhibida por Kast.

La presencia de farándula, como la del programa CQC (Caiga quien caiga), también generó algunos efectos. Al final de la conferencia de prensa, el notero Gonzalo Feito intentó un saludo entre Eduardo Artés y José Antonio Kast, pero no fue posible. El primero, casi como si estuviera replicando a Chaplin, dijo: “no le doy la mano a facistas”.

Así, condimentos más condimentos menos, cada candidatura sacó sus conclusiones y es posible que sean considerados para los próximo dos debates restantes, antes de la elección del 19 de noviembre.

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