Opinión

El Biobío merece menos rivalidades políticas

Los recientes acontecimientos políticos en nuestra región deben invitarnos a la reflexión. Las diferencias entre los partidos son legítimas, como también lo son las aspiraciones de quienes buscan asumir nuevas responsabilidades públicas.

Por: Diario Concepción 31 de Octubre 2026
Fotografía: Cedida

Pablo Moncada
Ingeniero Comercial

La política tiene sentido siempre y cuando esté al servicio de las personas, ya que, cuando esa convicción se pierde, las legítimas diferencias que puedan existir entre los partidos políticos, corren el riesgo de transformarse en disputas de poder que terminan alejando a la ciudadanía de quienes tienen la responsabilidad de representarla.

Los acontecimientos políticos -en los últimos días en nuestra región- deben invitarnos a la reflexión. Las diferencias entre los partidos son legítimas, como también lo son las aspiraciones de quienes buscan asumir nuevas responsabilidades públicas. Pero ninguna aspiración, por legítima que ésta sea, puede estar por encima del respeto institucional, la responsabilidad política y del bien común.

En política no todo es válido. No todo se justifica en nombre de un partido, en nombre de una candidatura o de una cuota de poder. La grandeza de un sector político no se mide por los cargos que consigue, sino que se mide, por su capacidad de poner sus principios al servicio de un proyecto colectivo.

Por otra parte, la calidad de sus liderazgos no se demuestra en la intensidad de sus disputas, sino en la capacidad de construir acuerdos, de resolver diferencias y de actuar con sentido de responsabilidad.

Hoy, en la región del Biobío se necesita algo mucho más importante que nuestras controversias internas, se necesita recuperar su dinamismo económico, generar oportunidades de empleo, fortalecer la seguridad, mejorar la atención de salud y devolverles a sus comunas el protagonismo que se merecen.

La Región necesita autoridades y dirigentes concentrados en resolver los problemas de las personas, no en alimentar sus disputas y mezquindades políticas, que solo desgastan a la ciudadanía y a la confianza pública. A eso los convoco a todos.

Escribo este texto desde la convicción de que todos quienes participamos en política tenemos la responsabilidad de elevar nuestros estándares y de dar el ejemplo, especialmente cuando las circunstancias nos ponen a prueba.

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