En los primeros años del proceso de Independencia de Chile, la situación política y militar se volvió cada vez más compleja. Desde 1810, los grupos patriotas habían impulsado un proceso de transformación política que cuestionaba la autoridad de la monarquía española. La creación de instituciones propias, la formación de fuerzas militares y la promulgación de disposiciones constitucionales demostraban que el movimiento revolucionario había adquirido una importancia que las autoridades españolas ya no podían ignorar.
Ante esta situación, el virrey del Perú, José Fernando de Abascal, decidió enviar una expedición militar destinada a restablecer la autoridad de la Corona en Chile. El mando de esta expedición fue entregado al brigadier Antonio Pareja, quien reunió tropas principalmente en Chiloé y Valdivia antes de dirigirse hacia la zona de Concepción. Su llegada en marzo de 1813 significó el comienzo de una campaña militar decisiva durante el período conocido como la Patria Vieja.
La campaña de Pareja fue breve, pero tuvo una enorme importancia. En pocos meses, las fuerzas realistas lograron recuperar importantes ciudades del sur, avanzaron hacia el norte y obligaron al gobierno patriota a organizar un ejército para enfrentar la invasión. Al mismo tiempo, los enfrentamientos de Yerbas Buenas, San Carlos y el sitio de Chillán demostraron las dificultades que ambos bandos tenían para obtener una victoria definitiva.
El desembarco en la bahía de San Vicente constituyó uno de los acontecimientos fundamentales de la campaña. Sin embargo, el sitio se desarrolló en condiciones extremadamente difíciles. Las tropas patriotas sufrieron problemas de abastecimiento, enfermedades y dificultades derivadas de las condiciones climáticas. La resistencia realista permitió que las fuerzas de Pareja conservaran su capacidad de combate.
En medio de esta campaña, Antonio Pareja enfermó gravemente. Su estado de salud le impidió continuar ejerciendo eficazmente el mando militar.
El brigadier murió en Chillán el 21 de mayo de 1813. Su muerte ocurrió en un momento crítico de la campaña y produjo un cambio en el mando de las fuerzas realistas. Juan Francisco Sánchez asumió inicialmente el mando, mientras posteriormente la conducción de la guerra sería confiada a Gabino Gaínza.
La desaparición de Pareja no significó el fin de la ofensiva realista. Por el contrario, las fuerzas de la Corona conservaron posiciones importantes y continuaron combatiendo durante los años siguientes. La expedición de Pareja había demostrado que el movimiento independentista chileno enfrentaba a un adversario capaz de recibir refuerzos desde el Perú y de movilizar recursos desde las provincias del sur.
Alejandro Mihovilovich Gratz
Investigador Histórico