Opinión

Trump no sabe cuánto ha hecho por la UE

“Autonomía estratégica se le ha denominado por la literatura. La ‘fuerza de los débiles’ no debe nunca menospreciarse porque cuando las certezas es lo menos que abundan, las cosas dan giros insospechados hace sólo unos años atrás”.

Por: Diario Concepción 19 de Septiembre 2026
Fotografía: Créditos | Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales UdeC

Dra. Paulina Astroza Suárez
Directora Centro de Excelencia Jean Monnet
Universidad de Concepción

Ovacionado de pie por los eurodiputados en el Hemiciclo en la ciudad de Estrasburgo, Francia, el Primer Ministro de Canadá, Mark Carney, ha vuelto a sorprender por su elocuencia, visión del mundo y de lo alejado que se siente de su gran vecino Donald Trump. Porque lo que distancia a Carney no es Estados Unidos, es el actual inquilino de la Casa Blanca que ha tenido como blanco de sus ataques a Canadá desde el primer día. ¿Por qué esto termina fortaleciendo a la Unión Europea?

La UE también ha sido flanco de los dardos arancelarios de Donald Trump. Es más, cuando llegó al cargo por primera vez, una de sus medidas inmediatas fue retirarse de la negociación de un tratado de libre comercio con el bloque. Sus insultos, apoyos a grupos de ultraderecha en varios países, presiones bajo distintas formas a los Estados europeos que son parte de la OTAN para que aumenten el gasto en defensa, entre otras muchas actitudes hostiles e inamistosas con los países que durante décadas han sido los aliados más cercanos a Estados Unidos, están pasando la cuenta.

La Presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, invitó a Canadá a ser el primer Estado “Asociado” a la Unión Europea, figura que no existe aún y que tendrá que determinarse cuáles serán las ventajas, compromisos y alcances de éstos. Pero más allá del vacío legal que jurídicamente pueden llenar mirando la figura de los “asociados” a otras organizaciones internacionales, el mensaje es claro: en este mundo convulso en gran parte por acción y omisión de Trump, donde las alianzas están moviéndose, la geoeconomía y la geopolítica están transformándose en factores a volver a tomar en cuenta con mayor fuerza, y EEUU ya no es confiable. Carney dejó en claro que quiere una asociatividad que se complemente y sume. Una alianza que no pretende ser “un tercer bloque para enfrentarnos a los otros dos y ejercer el poder ‘pero con más educación’”. Obviamente este anuncio no agradó nada a Trump que respondió con las amenazas del infierno de concretarse.

Las llamadas “potencias medias”, como les ha designado el propio Carney, deben buscar la forma de ir coadyubándose cuando los dos grandes líderes de esta rivalidad sistémica -China y EE. U.U.- presionan a los demás. Autonomía estratégica se le ha denominado por la literatura. La “fuerza de los débiles” no debe nunca menospreciarse porque cuando las certezas es lo menos que abundan, las cosas dan giros insospechados hace sólo unos años atrás.

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