Dra. Katherine Vieira
Académica Instituto de Astronomía y Ciencias Planetarias, Universidad de Atacama
El 30 de junio de 1908 un asteroide de 70 metros de diámetro se precipitó en medio de los bosques siberianos. La fricción con la atmósfera lo hizo estallar a menos de 10 km del suelo, generando una onda expansiva que aplanó todos los árboles en 215 mil hectáreas. En 2013 un evento similar pero de menor intensidad ocurrió sobre una ciudad rusa, provocando 1500 heridos. Cada 30 de junio, día del asteroide, recordamos que sobre nuestro planeta cae constantemente un flujo de polvo y escombros de la formación del Sistema Solar, que aún sigue dando vueltas al Sol.
Como con los terremotos, los eventos más peligrosos son menos frecuentes. Se estima que quedan unos 15 mil asteroides de entre 100 y 150 metros cercanos a la Tierra por descubrir. El telescopio Vera Rubin recientemente inaugurado en Chile incrementará substancialmente el catálogo de objetos peligrosos cercanos a la Tierra. Con un espejo de 8 metros de diámetro, este telescopio es capaz de barrer todo el cielo visible en 3 noches. El procesamiento inmediato y automático de sus imágenes, un trabajo hecho en Chile, ya está dando frutos. En apenas 3 meses de pruebas iniciales, ha logrado descubrir cerca de 11 mil asteroides, 33 de ellos cercanos a la Tierra. Estos números crecerán sin duda en los 10 años de monitoreo del cielo que se harán con este observatorio.
La UDA, a través de su Instituto de Astronomía y Ciencias Planetarias, participa en FRIPON Andino, que desde Chile, Argentina y Perú, se integró en 2023 a la red mundial FRIPON de observación de bólidos. A través de cámaras “ojo de pez” que cubren todo el cielo en una toma, se registra en video cuando un bólido aparece sobre el cielo nocturno. Cuando éste es observado por 2 o más cámaras se calcula la órbita que recorría el cuerpo alrededor del Sol previo a su encuentro con la Tierra, su trayectoria dentro de la atmósfera terrestre durante la caída y un área probable de localización de los restos que hayan sobrevivido al roce atmosférico, si es el caso. En general, un cuerpo necesita ser originalmente de varios metros de tamaño para dejar meteoritos de varios centímetros.
FRIPON Andino detecta, registra y traza eventos de caída de material interplanetario, y permite el estudio de este flujo constante de material primigenio sobrante del Sistema Solar. Esta vigilancia desde el espacio exterior hasta el suelo coloca a Chile en una posición líder en el contexto de la defensa planetaria. Los meteoritos frescos obtenidos por FRIPON Andino serán fundamentales para el diseño de estrategias exitosas para enfrentar un eventual impacto de importancia. Y esto es posible gracias también a los ciudadanos que desde sus hogares y negocios, junto a escuelas, universidades y observatorios astroturísticos, alojan a las cámaras del proyecto, en un ejercicio de ciencia ciudadana y vinculación significativa entre habitantes y academia.