Como sociedad hemos avanzado en reconocer que la violencia contra las mujeres constituye una grave vulneración de los derechos humanos y un problema de seguridad pública que requiere una respuesta integral del Estado. Sin embargo, existe una dimensión que muchas veces pasa inadvertida: la revictimización.
La protección de las víctimas implica garantizar que, durante los procesos de atención, investigación y difusión pública, se resguarde su dignidad, privacidad y seguridad. Cuando ello no ocurre, el daño causado por la violencia puede profundizarse. Cuando una mujer denuncia violencia de género enfrenta un proceso complejo, debe reconstruir la experiencia dolorosa, exponer aspectos íntimos de su vida e incluso desafiar relaciones de poder profundamente arraigadas. Por ello, resulta fundamental que la comunidad en general actúe con responsabilidad, evitando prácticas que puedan transformarse en nuevas formas de vulneración.
En casos de alta connotación pública, la difusión de imágenes, antecedentes personales o información sensible que permita identificar a las víctimas y sus familias puede generar una nueva forma de violencia. Lo mismo ocurre cuando se exponen detalles innecesarios de su vida privada en distintas plataformas o medios, se reproducen estereotipos de género o se instala, explícita o implícitamente, una mirada que cuestiona a la víctima en lugar de centrar la atención en la responsabilidad del agresor. La revictimización tiene consecuencias concretas, aumentando el temor y la sensación de inseguridad de las víctimas, afectando sus procesos de recuperación emocional. Esto podría desalentar futuras denuncias y debilitar la confianza en las instituciones encargadas de brindar protección y acceso a la justicia, profundizando el daño ocasionado.
Desde el Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género nuestro compromiso es contribuir al acompañamiento, protección y fortalecimiento de las autonomías de las mujeres que enfrentan situaciones de violencias, a través de nuestra oferta programática presente en los territorios. Durante el año 2025, brindamos un acompañamiento integral a miles de mujeres. Solo en los Centros de Atención Especializada en Violencia de Género y los Centros de las Mujeres de nuestra región, se realizaron más de 2700 atenciones psicosociales y más de 1800 en el ámbito jurídico. Además, se entregaron 1179 representaciones jurídicas, garantizando que las mujeres contaran con respaldo legal en momentos clave, velando en todo el proceso por su seguridad y acceso a la justicia.
Fortalecer una conciencia colectiva con perspectiva de género y con enfoque de derechos, contribuye a construir una sociedad más justa, inclusiva e igualitaria. Evitar cualquier forma de revictimización, es promover valores y prácticas basadas en el respeto, la igualdad y la dignidad de todas las personas.
Bárbara Monsalves Herrera
Directora regional del SernamEG