Cada año, con la llegada del invierno, observamos una situación que se repite en distintos centros de salud del país: disminuye la cantidad de personas que donan sangre. Las razones son diversas. El aumento de las enfermedades respiratorias impide temporalmente que muchos potenciales donantes puedan realizar este acto solidario. A ello se suman las dificultades asociadas a las condiciones climáticas, los problemas de traslado y, en ocasiones, una menor participación en campañas de donación.
Sin embargo, mientras las donaciones disminuyen, la necesidad de sangre se mantiene constante. Los pacientes continúan requiriendo transfusiones para enfrentar tratamientos médicos, cirugías complejas, enfermedades hematológicas, cáncer, complicaciones en recién nacidos y múltiples otras condiciones de salud. La sangre sigue siendo necesaria todos los días del año, independientemente de la estación.
A diferencia de otros recursos sanitarios, la sangre no puede fabricarse ni reemplazarse artificialmente. Además, sus componentes tienen una duración limitada, por lo que los bancos de sangre requieren una reposición permanente para mantener niveles adecuados de abastecimiento. Por esta razón, cada donación cuenta y tiene un impacto directo en la atención de los pacientes.
A pesar de la importancia de este proceso, todavía persisten algunos mitos que generan dudas o temores en la población. Entre los más frecuentes se encuentran el miedo a contraer alguna enfermedad durante la donación, a sufrir complicaciones o a quedar debilitado posteriormente. Estas creencias, muchas veces originadas por la falta de información, pueden transformarse en una barrera para quienes podrían convertirse en donantes.
Es importante recordar que la donación de sangre es un procedimiento seguro. Se realiza utilizando material estéril y desechable, por lo que no existe riesgo de adquirir infecciones durante el proceso. Asimismo, cada persona es evaluada previamente para verificar que cumple con las condiciones necesarias para donar, resguardando tanto su bienestar como la seguridad de quienes recibirán los componentes sanguíneos.
Otro aspecto relevante es comprender que las transfusiones no están destinadas únicamente a responder a emergencias o accidentes. Una parte importante de la sangre donada se utiliza en pacientes que requieren apoyo transfusional de manera habitual o programada. Detrás de cada unidad de sangre existe una historia, una persona que espera una cirugía, un tratamiento o una oportunidad de recuperación.
Como sociedad, aún tenemos el desafío de fortalecer una cultura de donación voluntaria y habitual. Muchas veces las personas toman conciencia de la importancia de donar cuando un familiar o un cercano necesita sangre. Sin embargo, el verdadero valor de este gesto radica en anticiparse a esa necesidad y contribuir de manera altruista para que los bancos de sangre cuenten con reservas suficientes cuando se requieran.
En el marco del Día Mundial del Donante de Sangre, la invitación es a informarse, derribar mitos y comprender que una donación puede beneficiar a más de una persona. Donar sangre es un acto simple, seguro y profundamente solidario que puede marcar una diferencia significativa en la vida de quienes más lo necesitan.
Lorenna Muñoz
Académica UCSC