“Nosotros, los pueblos de las Naciones Unidas, resueltos a preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra, que dos veces durante nuestra vida ha infligido a la Humanidad sufrimientos indecibles(…)” rezan las primeras palabras de la Carta de Naciones Unidas de 1945, para luego proclamar altas aspiraciones del orden normativo internacional.
A partir de dicho hito fundacional se ha erigido un entramado institucional destinado a mantener la paz y la seguridad internacional, sobresaliendo el rol del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas como el máximo responsable en aquella tarea, pudiendo imponer sanciones o incluso autorizar el uso de la fuerza para mantener o restablecer la seguridad internacional.
Sin embargo, a más de 80 años de la Carta, vemos cómo recientemente se han producido grandes conflictos bélicos, muchos de ellos impulsados justamente por países miembros del Consejo de Seguridad, como Estados Unidos o Rusia, entre otros. Hoy, las guerras en el medio oriente, destacando la reciente arremetida estadounidense e israelí contra Irán, o la guerra entre Rusia y Ucrania, han provocado cientos de miles de pérdidas, tanto militares como civiles.
Otros conflictos, como la invasión israelí en palestina, han llegado a ser catalogados como genocidio por reputados organismos internacionales, destacando un reciente informe de la relatora especial de Naciones Unidas sobre la situación de los DDHH en los territorios palestinos ocupados.
A 80 años de la Carta de Naciones Unidas resulta evidente que el modelo de gobernanza internacional palidece frente a los intereses geopolíticos y el afán bélico alrededor del globo, generando gravísimos impactos sobre la humanidad.
En este escenario cobra la mayor relevancia la próxima elección de la Secretaría General de Naciones Unidas, en donde la expresidenta Michelle Bachelet, protagoniza una de las 4 candidaturas vigentes. Tristemente, el Ejecutivo ha decidido quitar el apoyo que inicialmente había entregado a nuestra compatriota en este gran desafío. Sin embargo, aún queda tiempo para ver si una chilena comandará los destinos de la ONU en tiempos donde cobran total actualidad las aspiraciones expresadas hace ya más de 80 años en la Carta de Naciones Unidas: preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra.
José Ramírez Gaete
Abogado Colectiva-Justicia en Derechos Humanos