Opinión

¡Paren! (por enésima vez)

Es la época en que todos pagamos nuestros impuestos a la renta. Muchos lo hacen con esfuerzo, porque entienden que es parte de nuestro trato social. Pero honestamente es hora de que los que deben usar dichos recursos lo hagan eficientemente.

Por: Diario Concepción 27 de Abril 2021
Fotografía: Jorge Condeza Neuber

Jorge Condeza
Ingeniero Comercial

Los sistemas de fiscalización y control respecto a las actuaciones de las autoridades políticas y al uso de los fondos públicos definitivamente no está cumpliendo con los fines que se esperan.

Hace unos días Contraloría publica el informe 304-2020 relacionado a compras realizadas por la Intendencia del Biobío, asociadas a la pandemia, desde el 1 de mayo al 31 de diciembre del 2020. Como es de esperarse las irregularidades son de grueso calibre. Entre ellas, las más llamativas son las que “descubren” la existencia de diferencias de las cantidades de cajas de ayuda informadas por las municipalidades, gobernaciones y la misma intendencia; o que aparecen 899 beneficiarios que están fallecidos y que hubo entregas a funcionarios públicos; o la diferencia de hasta 116% (de sobreprecio) en la compra de cámaras térmicas. Declara además la Contraloría que existe falta de control de los stocks respecto a los elementos de protección personal; faltan documentos de respaldo de las entregas de estos elementos; no hay protocolos para los kits y materiales no entregados; también se denuncia la existencia de criterios de entrega distintos a los establecidos en los convenios y, por último, la compra de mascarillas a un proveedor que no tenía ese giro.

Pero de la lectura más detallada del informe se encuentran asuntos que deberían llamar a una reflexión mucho más profunda. Por ejemplo, se menciona que las cámaras térmicas adquiridas no estaban totalmente instaladas: “debiendo dicha Intendencia, en lo sucesivo, adoptar las medidas con el fin de resguardar debidamente los recursos e intereses del servicio…”. En otra parte se menciona respecto a que 409 personas que recibieron dos veces los kits incluyendo a 4 funcionarios públicos que “no acreditaron su condición de necesidad manifiesta” que se “implementen los mecanismos de control necesarios” para que esto no vuelva a ocurrir.

Hay en estos informes una invitación a que algunos funcionarios sigan haciendo lo que quieren. En muchos de ellos se hacen recomendaciones de cómo operar, pero los dineros mal gastados y los incumplimientos e irregularidades no tienen absolutamente ningún responsable. Es verdad que en algunos casos se propone el famoso “sumario”, pero la gran mayoría no logra dar con responsables, o si descubren a alguien, lamentablemente ya dejó la pega y no es posible asignarle alguna responsabilidad.

Es la época en que todos pagamos nuestros impuestos a la renta. Muchos lo hacen con esfuerzo, porque entienden que es parte de nuestro trato social. Pero honestamente es hora de que los que deben usar dichos recursos lo hagan eficientemente. Existe en todos estos organismos una sobredotación espantosa, en muchos casos de gente que no sabe nada de nada sobre todos los amigos y parientes de los políticos de turno y realmente da pena y rabia seguir entregando recursos a gente que no tiene ningún interés en hacer las cosas bien.

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