Opinión

El diálogo debe ser una de las fortalezas de la Región

Por: Diario Concepción | 07 de Julio 2019
Fotografía: Diario Concepción

Sergio Giacaman
Intendente regional

Dialogar es un acto de respeto y de fraternidad. Dialogar cuando no se está de acuerdo es un ejercicio de empatía que solo trae oportunidades. No es fácil sentarse con quienes podemos tener diferencias. Sin embargo, ese acto, en sí mismo, es un acto que releva la condición humana. Desde que llegamos a la intendencia, hace poco más de dos meses, hemos intentando poner en práctica esta actitud con todos, sin distinción. Agradezco a quienes hasta hoy tuvieron la voluntad de compartir un estilo que nunca se debe agotar y que, por cierto, no nos pertenece.

Somos una región diversa; un territorio amplio con distintas idiosincrasias que conviven con respeto. Existen legítimas desavenencias, sin embargo, se reconocen más los encuentros que los desencuentros. Hay situaciones que requieren de sentido de urgencia, sin embargo, cuando esas soluciones se retrasan, el diálogo debe seguir primando. Sin diálogo no hay avance posible; con él, hay esperanza. Me permito hacer un llamado a quienes hoy transitan por la senda del conflicto para acercar posiciones, restablecer confianzas y ponerse en el lugar del otro.

El diálogo es un acto de amor que supone dejar de lado la legítima defensa de las creencias personales y, a veces colectivas, para escuchar la verdad del otro, asumiendo que nada es absoluto por el bien de la convivencia. Dialogar siempre, esa debe ser la consigna ante conflictos sociales de larga data y que afectan al bienestar de las personas. Asumir el diálogo como una práctica inagotable supone la garantía de una solución posible, entendiendo que no siempre podremos conseguir lo que deseamos y que, muchas veces, nuestra verdad no es compartida por otros.

Vivimos momentos claves para el desarrollo de la Región: estamos en el proceso de la elaboración del presupuesto, actualizando la Estrategia Regional, sacando adelante proyectos emblemáticos, resolviendo con sentido de urgencia problemas de larga data y planificando lo que será Bío Bío en el futuro cercano. Tengo fe y confianza en lo que se viene, pues la calidad de las personas de la Región nos otorga la oportunidad de ser optimistas. Quiero traspasar esa confianza y optimismo, porque dialogar es un acto de respeto y fraternidad, condiciones que han hecho de este territorio el mejor lugar para convivir.

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