Opinión

Un Eclipse a nuestras libertades

Por: Diario Concepción | 06 de Julio 2019
Fotografía: Cedida

Felipe Vergara
PhD en Comunicación
@felipevergaram

El martes recién pasado vivimos en Chile uno de los espectáculos más asombrosos de la naturaleza: el eclipse total de sol que dejó por algunos minutos a oscuras a parte importante del norte del país. El escenario fue maravilloso, sobrecogedor y mostró como un satélite tan pequeño como la luna puede, bajo ciertas circunstancias, nublar a un astro tan grande e importante como el sol.

Cuando uno extrapola esta realidad natural y la intercala con el quehacer social puedes darte cuenta de cómo pequeños actos pueden oscurecer algo tan fundamental como las libertades individuales y para reflejarlo mejor, sólo basta retroceder unos días.

Este domingo se realizó en algunos distritos de Chile, una encuesta ciudadana con el fin de definir cuales son los limites de las libertades que nuestros hijos y hasta que punto el Estado debe velar por la custodia de los jóvenes, por sobre la de los padres. Al mejor estilo de la dictadura militar, municipios chilenos establecieron que lo más sano es establecer ‘toques de queda’ para la juventud y que se formarán brigadas comunales las que garanticen el fiel cumplimiento de estas restricciones a nuestras libertades, aunque ello signifique quebrantar nuestros derechos constitucionales.

Para más abundamiento, esta votación tuvo una participación ciudadana cercana al 9%. No sólo fue mal informada, más difundida y pesimamente implementada, sino que, además, subjetiva en el tipo de preguntas y con restringido acceso a sus respuestas; fue una consulta electrónica en un país que desconoce esta tecnología electoral.

Pese a ser un caso circunscrito a un país pequeño como Chile, sí hay lecciones que se pueden sacar a nivel latinoamericano. La primera y evidentemente la más importante, es que en América hemos luchado incansablemente por recuperar nuestra democracia y con ello nuestras libertades, no es normal que ahora sea nuevamente el poder de algunos el que nos diga que podemos o no hacer. Mi libertad termina cuando empieza la del otro, aunque a algunos esa frase poco y nada les diga.

Lo segundo es que valorar las libertades, significa aceptar y respetar nuestras diferencias; el conservadurismo de algunos no puede imponerse a todos. En el caso chileno el fervor religioso va de la mano del poder económico y eso también daña nuestro actuar. Mientras muchos conmemorábamos el viernes 28 de junio el día del Orgullo Lgbt o del Orgullo Gay, otros atacaban por las redes sociales a quienes propiciábamos igualdades en dignidad y derechos. Así, no sólo algunos pocos pretender velar por nuestras libertades, sino que también buscan imponer sus creencias, definiendo cómo debemos actuar y hasta soñar.

Puede ser anecdótico, pero quienes propician por un lado restricciones sociales, promueven por el otro la mayor apertura del mercado, la eliminación de las fronteras económicas para un tráfico abierto y global -lo que a todas luces es beneficioso para la sociedad en su conjunto- tiene como en tantas oportunidades, su evidente contracara: fronteras abiertas para más bienes y servicios, pero bloqueadas para la mano del inmigrantes que te pide ayuda.

La desgarradora imagen del padre y su hija salvadoreña muertos y abrazados esperando llegar a Estados Unidos; y la historia de cientos de venezolanos varados en la frontera para poder ingresar a Chile, no sólo cala profundo y desgarra, sino que confirma que el eclipse recientemente visto, no es más que el fiel reflejo y la obsesión de algunos de querer tapar el sol con un dedo.

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