Opinión

Ética e inequidad educativa

Por: Diario Concepción | 14 de Junio 2019
Fotografía: Cedida

Hace unas semanas fuimos testigos del resultado Simce 2018, cuyo dato viene sosteniendo el paradigma del éxito educativo que, a su vez, se capitaliza en el idioma del merchandising. En sus antípodas, el fracaso, se marca en la piel de innumerables comunidades.

Es esperable -y la estadística así lo ratifica- que en los niveles medio y altos se sitúe la celebración. No es común, por otro lado, que aquellas escuelas y liceos que se ven desafiados frente a la vulnerabilidad, gocen de esta circunstancia.

Nos preguntamos si en el contexto de inequidad chilena y analizando “la habilidad lectora” en particular: ¿existirá una equivalencia en el resultado de 4º Básico, en alta vulnerabilidad comparado con uno de sector medio y alto?

En primera instancia, podemos establecer de acuerdo a la literatura , por ejemplo, Jefferis, Power & Hertzman que: “las habilidades cognitivas, entre las habilidades más relacionadas con el estatus socio económico están las verbales . En palabras de Alegría, estas mismas “están en extremo unidas a la adquisición y desarrollo de la lectoescritura”.

Por otro lado, otros autores, tales como Dickinson, Pungello, Kupersmidt, Patterson, así como Snow, Barnes, Goodman & Hemphill nos revelan que: “los niños procedentes de familias desfavorecidas su resultado es significativamente más bajas en lectura que los niños de familias no desfavorecidas”.

Sostenemos en consecuencia, que un alto resultado Simce en vulnerabilidad corresponde a sortear desafíos, tanto proceso clave de adquisición de la “habilidad lectora” como en la “compresión lectora”, en tal magnitud que, sin temor a equivocarnos, podemos definir este logro educativo como una genuina hazaña social, con repercusión ética: la equidad.

Frente a tal evidencia, afirmamos que no es la competencia (y la frustración), aquello que promueva o sea capaz de impulsar de alguna forma la mejora escolar. Muy por el contrario, significa un freno y en ocasiones un escollo insalvable. Se requiere más bien de una eficaz política que incorpore programas específicos en esta área (lenguaje), por un lado, y por otro, estímulos a la colaboración y sobre todo al crecimiento profesional o capital profesional como diría Fullan.

Es de esperar que en favor de los niños y niñas que hoy se educan, esto sea posible ya que, tarde o temprano demandarán su legítimo derecho a una cancha más pareja.

 

Ricardo Andrés Ortiz Cayún
Director Escuela Hogar Charrúa
DAEM- Cabrero

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