Opinión

Es posible ayudar a parar la olla

Por: En el Tintero | 12 de Junio 2019

Es inevitable recordar la imagen cinematográfica de un niño norteamericano, en bicicleta, repartiendo el periódico por su vecindario. Es una forma de ser industrioso, de conocer el valor del dinero ganado honradamente. Es muy posible que este modelo anacrónico no esté  ya presente en lugares  donde haya prosperado otro tipo de emprendimientos tempranos.

Ha sido característico de los países con economías emergentes, o saliendo del subdesarrollo, copiar antes los malos que los buenos ejemplos del primer mundo, consumismo, por ejemplo, antes que producir para merecerse el gasto dispendioso. Tener cosas sin el debido respaldo, el gasto irresponsable, el endeudamiento, tres circunstancias temibles e inaceptables para países desarrollados y austeros, que han sabido de las dificultades para superar situaciones extremas, como la guerra o grandes quiebras nacionales.

Tenemos en ese sentido algunas señales alentadoras, el número de universitarios que trabajan y estudian al mismo tiempo ha crecido en más de un 50%. En  universidades como la de Concepción, las bolsas de trabajo reciben una creciente cantidad de solicitantes y como sucede en otras casas de educación superior que abren esta posibilidad.

Aunque los ingresos que logren los jóvenes  no sean suficientes para enfrentar todos los gastos asociados a sus carreras, si son de mucha ayuda para contribuir al esfuerzo que por lo general realizan las familias para solventar su educación.  El sólo hecho de esforzarse por tener su propio dinero tiene mucha importancia para crecer en responsabilidad y en el respeto al valor del trabajo, el propio y el de los demás, además de un siempre necesario contacto con la realidad.

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