Opinión

La asignatura de Historia

Por: Diario Concepción | 08 de Junio 2019
Fotografía: Cedida

El Consejo Nacional de Educación (Cned) después de tres años de análisis aprobó cambios en el plan de estudios correspondiente a la formación que se imparte en 3° y 4° medio, consistente en la implantación de ramos obligatorios: Lengua y Literatura, Matemática, Inglés, Educación Ciudadana, Filosofía y Ciencias para la Ciudadanía, junto a 27 cursos electivos para complementar las asignaturas que contienen la estructura fundamental de estos dos años de formación.

El propósito de este nuevo plan es desarrollar competencias y habilidades para desenvolverse adecuadamente como ciudadanos con una actitud responsable en sus derechos y deberes, críticos, capaces de comunicarse en forma inteligente, realizando tareas en interacción con otros y, sobre todo, resolver problemas disponiendo de las habilidades para el siglo XXI.

Seguramente es un proyecto muy bien elaborado, efectuado por expertos con buenos antecedentes y formulado para un desarrollo de competencias en el alumno para enfrentar un mundo cada día más complejo, que requiere una actitud de participación eficiente y responsable en esta nueva sociedad. Sin embargo, al no considerarse la especialidad de Historia como ramo obligatorio y traspasarlo a la categoría de electivo, con rapidez inusitada se ha producido una reacción crítica frente a esta determinación del Consejo Nacional de Educación, con una variedad de argumentos, que bien sería necesario examinar por parte de los expertos que construyeron esta propuesta.

Desde ya la Ministra de Educación, saliendo al paso de las críticas afirma que “los alumnos podrán tener más historia y en ningún caso, menos historia”. A su vez, el Subsecretario de la misma cartera “apuntó que todos los contenidos de Historia se mantienen… los que están comprendidos hasta segundo medio”.

Expresiones que son técnicamente correctas en cuanto que no se pierden contenidos porque ellos han sido abordados en los cursos anteriores a esta reforma. Por consiguiente, la Historia como disciplina integral culmina su participación en la formación de los alumnos en segundo medio. Esto es lo real, lo demás son posibilidad de elección por parte de los estudiantes.

¿Qué comentarios y análisis pueden surgir a partir de estos hechos?

Primero, al concentrar el plan de historia en menor tiempo de estudio, se produce en los programas anuales una exagerada concentración de contenidos, singularidad pedagógica que tiende a afectar su adecuado tratamiento en aula, impulsada además, por el afán de cumplir el programa en toda su extensión termina por una presentación fáctica de los acontecimientos, cuestión que se aprecia en la aplicación de pruebas de alternativas, donde el “hecho” memorizado es el objetivo principal del aprendizaje, sin dejar de reconocer los esfuerzos por hacer una pedagogía explicativa de los acontecimientos. Por consiguiente, la realidad determinante no es que estén “todos los contenidos de Historia”, como manifiesta el subsecretario, sino que es una cuestión más profunda: que los contenidos puedan ser distribuidos a lo largo de toda la enseñanza media para que éstos puedan cumplir el objetivo pedagógico, mediante el tiempo y la metodología pertinente, para que realmente sean parte de la formación y desarrollo humano de los estudiantes.

Y, segundo, hay una perspectiva que parecieran los especialistas del Consejo no considerar suficientemente, que la historia como disciplina es la base del estudio del hombre y su construcción social. Recordemos que el hombre más allá de su ser ontológico tiene una naturaleza predominantemente histórica, en que se construye su humanidad, su libertad y todos los mecanismos y sistemas para sobrevivir, es decir, toda su cultura, y toda cultura de cada época.

El fenómeno humano es una especie que tiene historicidad, donde en su quehacer se expresan todas las condiciones propias del hombre: su afán de poder y de dominación, el desarrollo de su individuación y de su condición social, la lucha por su libertad y dignidad, el sentido del bien y de la justicia por sobre la injusticia y la violencia, la grandeza de su ser y sus miserias, sus esfuerzos de liberación ante la esclavitud y la ignorancia, etc. Por consiguiente, su estudio permanente es un llamado a tomar conciencia de su realidad, a comprender y explicar los procesos de deshumanización o de humanización; a desarrollar la conciencia para descoyuntar todo nudo que le impide ser una persona realmente humana. Desde esta perspectiva no se comprende, que la Historia, no sea parte de los estudios obligatorios, justo en la edad más decisiva de las adolescencia, entre los 16 y 17 años, cuando la conciencia de autonomía y capacidad crítica está en pleno desarrollo en cada joven, frente a un mundo complejo y cambiante como nunca en la historia de la humanidad.

Arnoldo Pacheco Silva
Historiador

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