Opinión

¿Quieren que pare o quieren que siga?

Van ocho fechas del torneo de Segunda y aún no se sabe qué pasará con Naval. El Sifup convocó a un paro, que no tuvo la unánime aceptación de otros tiempos. Rencilla arribas, pellejerías para los de abajo.

Por: Paulo Inostroza | 03 de Junio 2019
Fotografía: Diego Ojeda

l paro por el caso Naval es rarísimo. La situación misma lo es, desde un principio. Un paro que demoró en concretarse y se realizó justo cuando no están viendo acción la “U” ni Colo Colo. Tal vez por eso, en Santiago algunos ni se han enterado, mientras siguen hablando de Bravo y Marcelo Díaz. Un paro al que no se sumó San Luis, por ejemplo, y donde el técnico de Vial declaró tajante que no estaba de acuerdo en adherir. Que no correspondía apoyar al presidente del club después de tantas mentiras a cuestas y que sería pan para hoy y hambre para mañana.

Justamente ahora, después de que la Anfp le ha pedido infinitamente a Naval algunos requisitos extras sin patas ni cabeza, en un comunicado desde Santiago recuerdan sus castigos anteriores y la adulteración de documentos de 2014, con los mismos dirigentes a la cabeza. En la Anfp tienen clara la resolución desde San Miguel pero han estirado el chicle porque hay personas en las que ya no creen. Personas que nunca fueron capaces de castigar. Y porque el fútbol de hoy es de zancadillas y nexos que el hincha desconoce. Y a los combos, Almendra dispara a Durán, unos se abanderan por acá y otros por allá, el Club Social aparece en una vereda, la S.A. en otra y el puerto se divide. Y como sindicato hay que cuadrarse con los colegas porque hoy es por ti y mañana por mí, por ese plantel de 30 que no saben qué responder cuando llegan a la casa y les preguntan si tienen pega. Hay que cuadrarse y punto, pero eso no significa que confíen en este Naval y sus manejos administrativos. Gamadiel dice que Rojas no cumplió un requisito, luego que la Anfp desconoció el acuerdo y nosotros nos quedamos con mil dudas, pero el que pierde siempre es el futbolista. Y el fanático, que sigue lejos de El Morro sin entender nada. Preguntando mil veces cuándo.

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