Opinión

Empresas Sociales en Europa

Por: Diario Concepción | 31 de Mayo 2019
Fotografía: Cedida

Macarena Dávila
Académica del Programa de Estudios Europeos
Universidad de Concepción

En el contexto de la Economía Social, la promoción de la empresa social como modelo de negocio, ha sido clave en la UE. Similares en funcionamiento a una organización convencional, tienen ciertas características que las hacen potentes herramientas de desarrollo. Su misión es abordar problemas sociales o medioambientales complejos con soluciones de mercado. Generan beneficios, sí, pero con el fin de reinvertirlos en la propia empresa. Se caracterizan por una gestión transparente y responsable con sus distintos grupos de interés, y tienen un carácter innovador, ya sea en relación a los bienes o servicios que ofrece, en los métodos de producción que utiliza, o en su organización.

Se desarrollan en áreas principalmente de servicios (salud, educación, cuidado infantil, adultos mayores, personas desfavorecidas); formación e integración laboral de personas con discapacidad; desarrollo local; protección del medio ambiente, del consumidor, entre otros.

La empresa social, al estar centrada fundamentalmente en las personas, favorece un sentimiento de cohesión y promoción del bien común. En el espacio europeo, no es un fenómeno nuevo. El Tratado Constitutivo de la CEE de 1957 reconocía a las cooperativas, uno de los actores clave de la Economía Social, como parte de la comunidad empresarial.

Sin embargo, ha sido la crisis subprime, que alteró profundamente la dinámica económica a nivel mundial, la que ha impulsado la popularidad de las empresas sociales, siendo consideradas una herramienta para contrarrestar los efectos de la crisis económica (Parlamento Europeo, 2013).

Un estudio apoyado por la Comisión, realizado en más de 1.000 empresas sociales en 9 países de la UE, determinó que sus ingresos ascienden a más de 6 mil millones de euros, entregan productos y servicios a 871 millones de beneficiarios y generan trabajo para aproximadamente 5,5 millones de personas (Seforïs, 2016). Además, estas empresas también serían más estables. De acuerdo a la Ocde, en plena crisis (2008 a 2014), el empleo en el sector de las empresas sociales creció en países como Italia, Bélgica y Francia, a un ritmo del 20%, 12% y 0,8% respectivamente, mientras que en las empresas tradicionales, la tasa disminuyó.

La empresa social, que está redefiniendo el sentido de éxito en los negocios, lógicamente no es exclusivo de la UE. El fenómeno de las empresas B, de los modelos que buscan el Triple Impacto, la transparencia y la RSE, a pesar de Milton Freedman, se ha instalado como el nuevo paradigma en los negocios.

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