Opinión

Crisis en Venezuela: el ocaso de Chávez

Por: Diario Concepción | 14 de Marzo 2019
Fotografía: Diario Concepción

Arnoldo Pacheco Silva
Historiador

Hugo Chávez en los preámbulos de su muerte, antes de someterse a una nueva intervención quirúrgica, anunciaba el 8 de diciembre de 2012 que el vicepresidente Nicolás Maduro sería su “sucesor”, en el caso de no poder volver de Cuba, donde se efectuaba su tratamiento desde los comienzos de su enfermedad. Ocurrido su fallecimiento el 5 de marzo de 2013, el socialismo del siglo XXI perdía su carismático caudillo e iniciaba el periplo de su decadencia.

Terminadas las exequias, se llama a elecciones para presidente, acto que fue celebrado el 19 de abril, en un período muy corto que pudo mostrar el comienzo del desgaste del modelo sin su caudillo. Maduro obtuvo 50,66% y su contendor de la oposición, Henrique Capriles un 49,07%, una menguada ventaja del triunfador, a pesar de disponer de toda la maquinaria gubernativa a su favor, la oposición estuvo muy cerca de vencerlo.

Las nubes de la economía internacional fueron los primeros signos más visibles que afectaron la estructura del proyecto socialismo del siglo XXI proveniente de la disminución del crecimiento de China en el año 2014. Esta potencia, qué duda cabe, deja de crecer al alto ritmo y, por ende, reduce sus compras de bienes primarios iniciando un ciclo bajista para los bienes de producción primaria.

El proyecto socialista se sostenía fundamentalmente en el boom del precio del petróleo, cuestión insólita y muy lejos de una economía sana y productiva; consecuencias que se producen no sólo por el impacto de la economía internacional- había terminado el ciclo positivo de los commodities-, sino que fundamentalmente por la errónea gestión de los recursos fiscales y por la prolífica corrupción de la clase gobernante.

Los que fueron ministros chavistas, Jorge Giordano y Héctor Navarro, en una entrevista posterior a los hechos, señalaron en su tiempo, que debía realizarse una investigación penal porque estimaban que unos U$ 300.000 millones habrían sido malversados de los recursos de la nación.

El declive del chavismo ya se observa en el 2012 y los años siguientes con Maduro, al revisar el crecimiento de la tasa de homicidios, los altos índices de delincuencia -cada año en expansión-; en el año 2013, Venezuela entra en el espiral de la inflación y del desabastecimiento de productos de primera necesidad, hasta llegar a 2017 con los claros indicios de una crisis humanitaria que va a dar el impulso a una emigración desesperada para encontrar en otros países las condicione mínimas para poder vivir. Las organizaciones de Cáritas Venezuela y otros organismos especializados, calculan que hay un 30% de niños menores de 5 años totalmente desnutridos, es decir, las consecuencias para sus condiciones de desarrollo son totalmente irreversibles. Lo cierto, que las condiciones en los Derechos Humanos no son mejores, mejor dicho, existen gravísimas violaciones a los derechos de las personas consignadas preferentemente desde el 2012 a 2018, con un especial énfasis en los últimos cuatro años.

El informe del Alto Comisionado de las Naciones Zeid Ra’ad Al Hussein, fechado en junio de 2018, es un estudio acucioso para concluir que en Venezuela no existe un Estado de Derecho, hay una completa impunidad para los agentes del Estado al perpetrar detenciones arbitrarias, práctica de torturas, confinamiento en cárceles en condiciones inhumanas, uso de la violencia y la práctica de ejecuciones extrajudiciales. Entre 2014-2018 hubo más de 12.000 opositores políticos detenidos arbitrariamente. A ellos, se les ha denegado el derecho a la justicia y el debido proceso.

Termina el estudio de ONU, con integrar en el informe las violaciones a los derechos de salud y a una alimentación adecuada. No es difícil concluir que en Venezuela hay un desastre humanitario con el atropello a la dignidad de la persona humana en todas las expresiones de su vida cotidiana.

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