Opinión

Sumar voluntades

Un 11% de los chilenos hace voluntariado a través de la empresa donde trabaja.

Por: Diario Concepción | 14 de Febrero 2019
Fotografía: Cedida

Alejandra Fuenzalida
Directora Ejecutiva de United Way Chile

A lo largo del tiempo, hemos visto que las organizaciones han incorporado cada vez más políticas de Responsabilidad Social Empresarial (RSE), ya que se han dado cuenta de lo importante que es involucrarse con la comunidad y contribuir al trabajo en equipo para convivir en armonía y sostenibilidad dentro del entorno donde están insertas.

Tal y como lo señaló el empresario Stephan Schmidheiny en una ocasión: “no hay empresas exitosas en sociedades fracasadas”. Y es aquí donde nos deberíamos detener, ya que si bien la RSE se focaliza en tres grandes vertientes como son el cuidado al medio ambiente, las condiciones laborales de los colaboradores y el apoyo a las causas humanitarias, esta última debiera ser considerada como “la columna vertebral” de todo el proceso.

De hecho, la falta de comunicación con nuestro entorno y el poco aporte a la comunidad en la que nos encontramos insertos, no nos permitirá evolucionar de la filantropía al valor compartido. Y es aquí donde el voluntariado corporativo cobra gran relevancia.

Según la “Encuesta Nacional de Voluntariado y Solidaridad 2018”, realizada por la Fundación Trascender y Cadem, un 11% de los chilenos hace voluntariado a través de la empresa donde trabaja, pues la principal barrera para no llevarlo a cabo es que las personas declaran no tener tiempo.

No hay que olvidar que participar activamente de los voluntariados trae importantes beneficios, puesto que entre otros factores, fortalece la relación entre los compañeros de trabajo y aumenta la valoración que tienen los colaboradores con sus respectivos empleadores, generando así un sentido de pertenencia y de orgullo al notar que todos se encuentran trabajando por una misma causa.

Sin embargo, a pesar de que las cifras de voluntariado corporativas no son alentadoras, la experiencia nos revela que esta actividad es la mejor expresión de un trabajo en conjunto que permite reducir las brechas para aportar a la calidad de vida de voluntarios y beneficiarios.

Entonces, nuestro gran desafío pasa por seguir motivando, inspirando y desarrollando este nuevo paradigma entre los colaboradores, para que así ellos también puedan ser partícipes en el levantamiento de las necesidades críticas que enfrentan las comunidades aledañas, además de entregar infinitas soluciones a problemas sociales, educativos y medioambientales que rodean a sus compañías. El cambio no depende de unos pocos, sino que es tarea de todos.

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