Opinión

Cuidado de oídos en piscina

Por: Diario Concepción | 04 de Febrero 2019
Fotografía: Raphael Sierra P.

Christian Espinoza
Docente Fonoaudiología
Universidad de Las Américas

Estamos en pleno verano y el calor abre paso a un sinnúmero de actividades al aire libre para refrescarse, entre las cuales sin dudas una de las preferidas por la mayoría de las personas es bañarse durante largo rato en una piscina. Si bien es un sano panorama, poco se habla del cuidado de los oídos y las complicaciones que puede generar un simple chapuzón o practicar deportes asociados para este vital órgano del cuerpo humano.

Por ello, es importante tomar algunos resguardos para evitar cualquier problema de salud que pueda obstaculizar la entretención, sobre todo en los niños, que también por lo general son quienes más tiempo les gusta permanecer en el agua.

Cuando nadamos en una piscina, nuestros oídos están expuestos a muchas cosas, como a la entrada de bacterias, virus y hongos presentes en el agua. Estos, sumados a las altas temperaturas, generan un ambiente perfecto para la proliferación de infecciones y la aparición de las llamadas otitis externas.

Eso sí, esto no ocurre siempre, ya que nuestro cuerpo cuenta con  un sistema de protección a base de una cera, llamado cerumen. Este elemento tiene como función principal defender a nuestro oído de estas infecciones.

Es por esta y otras razones, que no se recomienda utilizar los llamados ‘cotonitos’ dentro del conducto auditivo, ya que eliminan el cerumen que recubre la piel del oído. De realizarse este procedimiento, se disminuye de forma importante la capa protectora, lo que facilita la entrada de las infecciones al oído, además de aumentar la probabilidad de rupturas de tímpano y generación de tapones de cerumen, por lo que jamás debiese utilizarse este tipo de elementos.

Con todo, cuando estemos en una piscina, laguna o playa es importante evitar cualquier entrada de agua al oído. Se aconseja el uso de tapones, que impedirán que cualquier líquido pueda penetrar a sectores más sensibles del aparato auditivo. Si no cuenta con estos elementos, otra manera importante de protección es secar bien el oído y eliminar el agua restante, inclinando la cabeza y presionando la parte posterior del lóbulo hasta que se libere.

Por último, y en caso que se presentan dolores una vez que se salga del agua, o exista picazón persistente o supuración de la zona, debe acercarse a su centro de salud correspondiente, con el fin de que su médico aplique el tratamiento adecuado una vez que se haya identificado cuál es el problema.

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